¡Decepcionado  y  defraudado por  Hildebrandt en sus trece!


Guillermo Olivera DiazPor  Guillermo  Olivera  Díaz
godgod_1@hotmail.com 

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¡Procedo a bloquear a César Hildebrandt!

Me solicitó una entrevista Alonso Ramos, a nombre del semanario Hildebrandt en sus trece, la que concretamos el domingo último, 3-05-2015, en mi oficina, a donde vino con un fotógrafo, quien se deshizo sumisamente imprimiendo un sinfín de tomas, pero ninguna ha sido utilizada en la nota de hoy. 


Siento profunda decepción que este prestigiado medio me haya utilizado y defraudado, por cuya razón le pido que borre mis números telefónicos de su directorio y yo haré lo propio. Hasta informo que tiempo atrás había bloqueado (eliminado de mis contactos) a quien tiene una cuenta en Facebook, con el nombre de César Hildebrandt, con una foto del personaje al parecer auténtica. Lo mismo haré desde hoy con este semanario. Ambos nombres no me resultan confiables.

Guillermo Olivera DiazLa razón es profunda. Pedí al periodista Alonso Ramos, cuando me llamó al celular, que la entrevista tenga un ribete jurídico, a lo cual accedió. En el curso mismo de la reunión del citado  domingo, al notar preguntas de corte personal (si García es honesto o no), le subrayé que voy a tratar la parte jurídica de lo preguntado. Traté de hacerlo, lo hice varias veces, pero las repreguntas me quitaban la oportunidad de redondear la idea. En fin, quedé descompaginado.

El día de hoy ha aparecido Hilbebrandt en sus trece. Hoy y mañana estará a la venta en todos los kioskos del país. En su portada se lee el título acerca de: “Los peores enemigos de García”, en cuya relación se me ha incluido, eliminando todo lo jurídico que sostuve en la entrevista, y reseñando una falsedad fáctica que rechazo indignado:

¡que yo tomé los 60,000 dólares que García me pretendió pagar como honorarios! 

¡Noto que Alonso Ramos entendió al revés, cuando escuchó mal el audio que llevó o trajo sus oidos taponeados! Lo real es que jamás tomé ni un  dólar de esos 60 mil que García puso frente a mí, sobre un escritorio de su casa de Chacarilla, estando parado él y con una pistola ametralladora visible, puesta en el primer cajón entreabierto del lado izquierdo. No los tomé y me retiré de la defensa, sin darle la mano de despedida salí del lugar, mientras él seguía de pie. Dicho sea de paso: aquel día me recibió a la llegada un vocal supremo. Desde el entonces, a García no lo he tratado nunca más.

¡El honorario convenido fue 600,000 dólares! Eso vale la especialidad, la seguridad armada y rentada que hay que montar por los riesgos que genera un expresidente acechado, imputado de masacres, y el número de años que el caso toma por su horripilante complejidad y envergadura.

Espero que Hildebrandt en sus trece se olvide que existo, tal como Alonso Ramos, que nos reveló en la entrevista que venía “recomendado” por César Hildebrandt Pérez-Treviño, a quien no conozco, ni deseo conocerlo, luego de una trastada más.

¿Recomendado para qué? Para mostrarme como uno de los “peores enemigos” de Alan García, restando mérito así a la juridicidad que mi posición encierra respecto de él, donde sostengo que hasta su amparo contra la Megacomisión es una farsa más, y que la nulidad de los Informes Finales de ella, pedida por García en etapa de ejecución de sentencia, es un medio artificioso aberrante adicional, orquestada con jueces de mala ley, que de consuno hacen inflamable boñiga del precepto jurídico, todo por servir a quien de la corrupción ha hecho su ley.

Lima, 08 de mayo del 2015.



Categorías:América Latina y el Caribe

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