¿PUEDE FUNCIONAR EL SOCIALISMO, O ES UNA UTOPÍA FRACASADA COMO LO DICEN LOS CAPITALISTAS?


COMISIÓN NACIONAL DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL PARTIDO COMUNISTA PERUANO – PCP

El mundo en la actualidad, encara una situación muy tensa, por cuanto el sistema económico prevaleciente, el capitalista, convulsiona en una crisis que no se presentaba desde hace aproximadamente un siglo.  Pocos creen que esta situación sea temporal, y que luego de un período indeterminado, cual ave fénix, el capitalismo emergerá robustecido.  Lo que sí a muchos preocupa  (y a otros muchos alegra) es que el sistema socialista, dado por muerto a inicios de la década de los noventa del siglo pasado, evidencia que se muestra como  firme alternativa al oponente  achacoso.

Socialismo


En el presente documento, vamos a efectuar un análisis de cuanto se ha dicho en el párrafo anterior, y nos esforzaremos por asomarnos a lo que es realmente cierto.  Consta de tres partes: (1) En la primera, haremos referencia a la situación actual del sistema capitalista, en su versión neoliberal, (2) en la segunda parte, nos referiremos a las razones y motivos que nos conducen a sostener que el socialismo es la alternativa al sistema capitalista, y que nunca dejó de serlo, y  (3) la tercera la reservaremos para comentarios que permitan contrastar opiniones y definir algunas conclusiones.

PRIMERA PARTE

CapitalismoSeremos breves y esquemáticos, para no caer en un sobre-diagnóstico, porque nos hemos referido in extenso a este tema, en varios escritos previos.  La finalidad de este documento enfatizará en la segunda parte, como podrá comprobarse a lo largo de la lectura.  El sistema capitalista, luego de los acuerdos de Bretton Woods,  en territorio de EE.UU. (al acercarse el final de la II Guerra Mundial), suscritos entre el 01 y el 22 de julio del año 1944, consiguió coronar una recuperación que lo sacó de la  Gran Depresión, iniciada el  lunes negro y el martes negro del 28 y 29 de octubre de 1929,  con la caída de la Bolsa de Valores de Nueva York  (precedida por el jueves negro del 24 de octubre); como consecuencia de aquellos males congénitos de los que adolece, y a los que se refiriera John Maynard Keynes de modo muy preciso:  el desempleo masivo y el estancamiento económico. Las medidas que se habían adoptado desde los años 30 del siglo pasado por el gobierno del presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, como la Ley Glass-Steagall (1933), y las que fueron promulgadas en los cuarentas,  además de las enseñanzas que asimilaron del sistema socialista vigente en la Unión Soviética  (el concepto de planificación económica, el sistema estadounidense unificado de contabilidad nacional que les fuera enseñado por el soviético Simón Kuznets, quien fuera el creador del concepto Producto Interno Bruto;   el análisis input-output  –la tabla insumo-producto, enseñado por el ruso Vasilly Leontief),  y del impulso económico que paradójicamente le significó a EE.UU. el ingresar a la guerra, enderezaron al capitalismo y lo salvaron del desastre.

Sin embargo, y conforme fue transcurriendo el tiempo, las autoridades estadounidenses relajaron los controles adoptados, y al calor de su posición de ser una de las cinco potencias ganadoras de la II Guerra Mundial, y de los consejos que entregaron algunos cuestionables  asesores  (p.e. Milton Friedman) a sus desprevenidos gobernantes (R.Nixon, R.Reagan, J. Clynton), condujeron a EE.UU. a declarar el 15-agosto-1971 inconvertible el dólar (abandonaron la paridad de US$35 por cada onza troy de oro, 31.10 gramos), y así su moneda de constituir el denominado “patrón cambio oro”, pasó a transformarse en un dinero fiduciario, sin respaldo en la economía real.  La economía  de EE.UU. involucionó hacia posiciones previas al crac de 1929, y se puso en el nivel engañoso de fechas previas a la Gran Depresión que para la anécdota hacía decir a un presidente estadounidense a menos de un año de la catástrofe lo siguiente:

“Nunca el Congreso de los EE.UU., al analizar el estado de la Unión, se he encontrado con una perspectiva más placentera que la que existe en este momento … La gran riqueza que han creado nuestras empresas y nuestras industrias, y que ha ahorrado nuestra economía, ha sido distribuida ampliamente entre nuestra población y ha salido del país en una corriente constante para servir a la actividad benéfica y económica en todo el mundo.  Las exigencias no se cifran ya en satisfacer la necesidad sino en conseguir el lujo.  El aumento de la producción ha permitido atender una demanda creciente en el interior y un comercio más activo en el exterior.  El país puede contemplar el presente con satisfacción y mirar el futuro con optimismo”.

Mensaje al Congreso del presidente Calvin COOLIDGE, 04-diciembre-1928. (Citado por Eric Hobsbawm, en su obra “Historia del siglo XX”, página Nº 92).

Menos de un año después, el país se sumergía en el caos, la miseria, la desesperación, el desempleo masivo, contagiando a la mayor parte del planeta (léase “Viñas de Ira” del premio Nobel estadounidense  John Steinbeck).

Escenario que se parece mucho al de la hora presente, porque las herramientas que evitaban la debacle  fueron abolidas, en aras de la codicia, la competencia mafiosa, el  librecambismo, la desregulación financiera, la autorregulación de los mercados,  el globalismo, la titularización o securitización, la financiarización o bursatilización, la emisión incontrolada de “derivados” financieros, etc.   Las consecuencias han sido catastróficas, y para recordarlo daremos unas pocas fechas: 10-marzo-2001  (Estallido de la burbuja tecnológica y de internet /PuntoCom/), 08 y 09 agosto 2007 (Crisis de las hipotecas subprime), 15 septiembre 2008 (Crisis de liquidez), y a continuación la inmensa serie de quiebras de bancos, empresas industriales, colapso de la economía de millones de personas,  desigualdad social sin precedentes en la historia, etc. alrededor del mundo.  Es decir, el  “capitalismo de casino” y de la estafa Ponzi a escala planetaria, en toda su cruda y salvaje realidad, urdida  por políticos asociados a las transnacionales y ejecutada por los “bangsters” y cómplices.  Aunque se diga sólo con sordina, el Estado estuvo (y está) interviniendo  para salvar a las  empresas quebradas, emitiendo dinero inorgánico; pero, sin encausar ni encarcelar a los culpables, que disfrutan de riqueza más habida.  Por contraste, las víctimas  principales son los pueblos, a quienes se les quiere obligar a que paguen los desaguisados  creados y ejecutados por auténticos delincuentes financieros: Grecia es uno de los ejemplos de mayor patetismo.

Son muchos los economistas, políticos, sociólogos, intelectuales en general, que afirman que el sistema capitalista atraviesa por una situación de la que no podrá salir indemne, porque su sola existencia causa daños a la población humana y a su hábitat, la Madre Tierra, a la que depreda e intoxica.  Hasta el mismo representante supremo de la Iglesia Católica, el papa Francisco I, se ha pronunciado de una manera por demás categórica y transparente, pidiendo un cambio de sistema, porque el capitalismo ya no es tolerable (09 de julio 2015 en reunión habida en Bolivia).

Sin embargo, se da un fenómeno curioso, inventado por los cabecillas del capitalismo a escala internacional, y que se  viene inculcando en las mentes de muchas personas en el centro y la periferia del sistema: El que, “ante el fracaso del  socialismo o sistema oponente”, lo único que le queda a la humanidad es soportar las consecuencias del capitalismo, por malo que este sea, porque es irremplazable. Una verdadera fatalidad, que la humanidad debe apechugarse sin hacer muecas.  La señora  Margaret Thatcher acuñó la  frase “There is no alternative” (más conocida por su  famoso acrónimo  “TINA”   – Esto no tiene alternativa), que representa en forma sintética toda una filosofía.  La burguesía, que como clase tiene alrededor de 800 años de haberse gestado en lucha  ardua contra el feudalismo, y que se fue imponiendo abiertamente desde las dos revoluciones gemelas (la inglesa y la francesa del siglo XVIII), tiene un arsenal  muy rico en  artimañas,  con el que desea paralizar el avance de su joven oponente que es el socialismo científico, con apenas siglo y medio de existencia; pero, que desde su aparición ha causado un tremendo y benéfico  impacto en la historia de la humanidad, al punto tal que el escritor Alekséi Tsvetkov señala de modo enfático que “Durante un siglo y medio de su existencia, el marxismo ha cambiado el mapa del mundo y de la vida humana en nuestro planeta, mucho más que el cristianismo durante 2,000 años, y sigue cambiándola”.

Pero, es menester responder una pregunta que surge del contexto de la primacía de la realidad: ¿Si el capitalismo sucumbiera, está el socialismo en capacidad de reemplazarlo técnicamente hablando, a despecho del TINA y de todo el tsunami mediático del imperio, de sus adláteres y espadachines?  Responderla es un tema central; una especie de conditio sine qua non.  Aunque hace mucho tiempo que se respondió afirmativamente, es bueno recordarlo, porque a veces la memoria es frágil.

SEGUNDA PARTE

Vayamos paso a paso.

  1. Los orígenes de la burguesía se pueden rastrear a partir del siglo XI de n.e.  Su proceso de acumulación en contra del feudalismo fue cauteloso dado el poder que tenía (Era la suma del Emperador + la Iglesia Católica).  Fue sometida a grandes presiones y humillaciones. Conforme se fue sintiendo fuerte, lanzó contra el  oponente tres batallas.  En palabras de Federico Engels (“Del socialismo utópico al socialismo científico” –Págs.17 a 30)  “La gran campaña de la burguesía europea contra el feudalismo culminó en tres grandes batallas decisivas:  (I) La primera fue la que llamamos la Reforma protestante alemana.  Al grito de rebelión de Lutero contra la iglesia, respondieron dos insurrecciones políticas; primero, la de la nobleza baja, acaudillada por Franz von Sickingen, en 1523, y luego la gran guerra campesina, en 1525 (…)  (II) En el calvinismo encontró acabada su teoría de lucha la segunda gran insurrección de la burguesía.  Esta insurrección se produjo en Inglaterra.  La puso en marcha la burguesía de las ciudades, pero fueron los campesinos medios –la yeomanry—de los distritos rurales los que arrancaron el triunfo (…) (III) La Gran Revolución Francesa fue la tercera insurrección de la burguesía, pero la primera que se despojó totalmente del manto religioso, dando la batalla en el campo político abierto. Y fue también la primera que llevó realmente la batalla hasta la destrucción de uno de los dos combatientes, la aristocracia, y el triunfo completo del otro, la burguesía”  Con este recorrido nos daremos cuenta de que se trata de una clase añosa, que hasta resulta ridículo que acuse al socialismo científico de idea  vieja, que no tiene cabida en los tiempos actuales.   El socialismo científico tiene apenas un siglo y medio de existencia, y algunos tropiezos de ajuste a causa de su crisis de crecimiento, no pueden interpretarse como una derrota concluyente.  Por favor, un poco de historia comparada.  La derrota que sufriera la burguesía ante las testas coronadas con la  Gran Revolución Francesa, proyectada a la etapa de Napoleón I, fue de tal modo concluyente, que la disolución de la URSS en 1991 no pasa de ser sino un ligero “bache” si establecemos parangones.  Si la burguesía fue capaz de recuperarse después de  sus reveses militares en Rusia y  Waterloo,  y del Congreso de Viena-Santa Alianza, ¿Por qué negarle al socialismo una recuperación, si la URSS no sufrió una derrota militar, y en la Rusia de hoy se añoran los tiempos del socialismo?  (Véanse los símbolos que se exhiben en las principales efemérides rusas del día de hoy, como son los que se ven cada 9 de mayo).   ¿Se olvidan que un Partido Comunista dirige a la República Popular China, la hoy primera potencia económica del mundo?  ¿De dónde extrajo las ideas, la moral  y la energía triunfantes  si no fue del socialismo científico, ese pequeño país como Cuba, que encaró durante medio siglo acoso y embargo salvajes del gigante imperial estadounidense, que ha tenido que confesar su derrota ante la firmeza de la Revolución Cubana?  ¿Qué le dio y le da fuerzas para erguirse dignos y fieros a Korea del Norte y al Vietnam?  ¿De dónde extraen sus fuerzas, y en qué se inspiran  la Revolución Bolivariana, la Revolución Sandinista y la Bolivia de Evo? ¿Hacia dónde apunta el ideario del Foro de Sao Paulo?
  2. En base a la “doble revolución”: la Gran Revolución Francesa de 1789 y la contemporánea Revolución Industrial Británica, la burguesía avanzó vigorosamente en el lapso comprendido entre los años 1789 y 1848, superando traspiés y derrotas, lo que supuso la mayor transformación en la historia humana desde los remotos tiempos en que los hombres inventaron la agricultura y la metalurgia, la escritura, la ciudad y el Estado  (Eric Hobsbawm, “La era de la revolución”, páginas 7 y 9).  Recordemos lo que dijeron Carlos Marx y Federico Engels en el Manifiesto Comunista “La burguesía ha desempeñado en la Historia un papel altamente revolucionario”.  Lo fue, porque consiguió –en base a los conceptos del Renacimiento Italiano y el Humanismo concomitante—   nivelar a los seres humanos, aboliendo conceptos providenciales de “la sangre azul” o la “predestinación divina” para ungir a los gobernantes.  Esta suerte de “nivelar la cancha”, sobrepujando  los conceptos de la aristocracia y de las religiones, tuvo y tiene un fuerte contenido revolucionario.
  3. Pero, las instituciones creadas por la burguesía en su dominio de escena, entrañan contradicciones que le granjean oposiciones deterministas en la clase productora, la clase obrera, la generadora de plusvalía.  La contradicción principal está en que siendo  social el trabajo,  la distribución de los resultados es individual.
  4. El 21 de febrero del año 1848 se publicó por primera vez en Londres “El Manifiesto Comunista”, elaborado por Carlos Marx y Federico Engels.
  5. En julio del año 1867, en Hamburgo, se publicó el primer tomo de “El Capital (Crítica de la Economía Política)”; 1873 sale su segunda edición, en tanto que los tomos 2 y 3 lo hicieron en los años 1885 y 1894, trabajados por Engels, ante la muerte de Marx en 1883.
  6. Había nacido el socialismo científico, y por tanto el sistema que contesta al capitalismo y desentraña su esencia (es la negación de la negación); si bien  responsable el capitalismo de un extraordinario desarrollo económico-social, la explotación del hombre por  el hombre no lo hace esencialmente distinto a los otros sistemas ya superados: El esclavismo y el feudalismo.  El socialismo científico propone un sistema liberador, que busque la felicidad sin necesidad del expolio, de desigualdad  ni de inequidad al momento de distribuir los frutos del trabajo colectivo, sin desmedro del desarrollo económico ni de la adecuada asignación de recursos.
  7. Desde los albores del socialismo científico, hubo una intensa polémica acerca de la viabilidad técnica del modelo que este proponía.  A esta situación se le llamó “La controversia socialista”.  Los adversarios del socialismo sostenían que el cálculo económico en el modelo propuesto era esencialmente imposible.  De entre el conjunto de los interesados en la controversia sobresalen unos investigadores italianos,
  8. Maffeo Pantaleoni (1857 – 1924),  italiano,  fue uno de los fundadores de la economía pura,  se desempeñó como economista y politólogo.  Fue profesor universitario.  Aunque no era partidario del socialismo, Influyó  profesionalmente en Vilfredo Pareto y en Enrico Barone.
  9. Vilfredo Pareto (1848 – 1923).  Italiano. Sociólogo, economista y filósofo.   Ejerció la docencia universitaria por muchos años en Suiza.  Creador de las curvas de indiferencia, del principio de Pareto (Regla del 80 – 20), desarrolló el concepto walrasiano del equilibrio general.  Exploró matemáticamente algunos fenómenos socio-económicos. Influyó en Enrico Barone, en cuanto a que estaba convencido de la viabilidad socialista.
  10. Enrico Barone (1859 – 1924).  Militar y economista italiano.  Se acercó a la disciplina económica, por su cercanía con los profesores Pantaleoni y Pareto.  Contribuyó con ellos en la edición de la revista “Giornale degli Economisti”.  Según Kuenne, la formación matemática de Barone era superior a la de Walras y de Pareto.  Se le recuerda  como uno de los fundadores de la teoría pura de la economía socialista, y porque participó de manera singular en “La controversia socialista”, al publicar  en la mencionada revista un trascendental artículo titulado “Il ministro della produzione nello stato collettivista”, publicada en el año 1908, en donde demuestra matemáticamente que  “bajo un régimen socialista –y en condiciones de igualdad de dotaciones factoriales, tecnología en uso y gustos de la población—se pudieran alcanzar los mismos resultados (producción, consumo, salarios, etc.) que en un sistema de competencia se alcanzan en un régimen capitalista”.   Fue el primero en probar que una economía socialista podría lograr una distribución  racional de sus recursos.  Algo más:  Barone demostró que en lo esencial el proceso productivo en el socialismo sería casi idéntico al del capitalismo, y que para la asignación de los recursos, haría uso del procedimiento de prueba y error.  Esta demostración nunca ha sido refutada frontalmente, y es  la base más sólida desde el punto técnico, de que el socialismo es posible de aplicar, y con ello ser un buen asignador de recursos.  Obsérvese que la Revolución Socialista en Rusia se produciría en 1917; es decir, nueve años después de publicado el documento bajo comentario. (www.buenastareas.com + O.Lange + www.biografiasyvidas.com + otros).
  11. “Más de una docena de economistas insinuaron la solución antes que Barone.  Entre ellos había autoridades tales como F. von Wieser  (1851 – 1926)  (véase su artículo Der Naturliche Wert – año 1889) y Pareto (véase Cours d’Economie politique, vol.II – 1897).  Ambos percibieron el hecho de que la lógica fundamental del comportamiento económico es la misma en la sociedad mercantil que en la sociedad socialista, de cuya similitud se deduce la solución del problema. Pero Barone, un seguidor de Pareto, fue el primero que la elaboró”. (J.A. Schumpeter “Capitalismo, socialismo y democracia, volumen I, página 317 – año 1942).
  12. Friedrich von Wieser (1851 – 1926), economista y sociólogo austríaco. Uno de los fundadores de la Escuela austríaca de Economía.  Partidario del socialismo fabiano.  Entre sus aportes están la determinación de los precios de los factores, la utilidad marginal, el coste de oportunidad.  Fue profesor de Ludwig von Mises, Friedrich August von Hayek y Joseph A. Schumpeter.
  13. Ludwig von Mises (1881 – 1973).  Economista austríaco.  En el año 1922 el profesor von Mises publicó un libro en contra del sistema socialista, pretendiendo negar la posibilidad técnica de su funcionamiento.  Fue el adversario más encarnizado de la viabilidad del socialismo.  Para Schumpeter, este economista es la única autoridad digna de mención que sostiene una negativa, partiendo de la afirmación de que el comportamiento económico racional presupone cálculos de coste racionales y, por lo tanto, precios de los factores de coste y mercados formadores de precios, concluye  que en la sociedad socialista, como no habría tales mercados, faltarían los jalones orientadores de la producción racional, con lo que el sistema tendría que funcionar dependiendo totalmente del azar.  Con esto pretendía establecer la naturaleza intrínsecamente derrochadora del sistema y su fatal condenación a bajas cotas de aprovechamiento de los recursos, y de niveles de vida en las sociedades que se aplicara.  Como se ve, estos argumentos resultaron posteriores a lo demostrado por Barone en 1908, y cuando se contrastaron los conceptos, lo dicho por el economista italiano permaneció incólume.  Se puede decir con solvencia, que von Mises quedó fuera de juego.
  14. Friedrich von Hayek (1899 – 1992) y Lionel Robbins (1898 – 1984), economistas, el primero austríaco y el segundo británico, ambos profesores de la School Economics of London, estrechamente vinculados al profesor von Mises, y continuadores de su pensamiento anti-socialista.  Impactados por los efectos incontrastables de los hallazgos de Enrico Barone, buscaron una línea de refutación del socialismo, a partir de la admisión teórica  de que es posible en este sistema una adecuada asignación de recursos, pero que ello es imposible de llevar a la práctica.  El profesor Robbins lo planteó del modo siguiente: “Sobre el papel, dice, podemos imaginar que este problema es soluble mediante una serie de cálculos matemáticos… Pero en la práctica esa solución es completamente inviable.  Requeriría el planteamiento de millones de ecuaciones fundadas en millones de datos estadísticos basados a su vez en muchos más millones de cálculos individuales.  En el momento de resolver las ecuaciones, la información sobre la cual se basaban habría perdido toda actualidad necesitando calcularlas de nuevo”.  Reforzando esta tesis, hubo quienes dijeron (alrededor de 1927) que la sociedad no contaba con instrumentos de cálculo  (máquinas) que pudieran ayudar a la ejecución de esa multitud de operaciones requeridas para que el socialismo pudiera funcionar.
  15. Fred M. Taylor (1855 – 1932) y Óscar Lange (1904 – 1965), economistas, el primero estadounidense y el segundo polaco, participaron activamente en la controversia, aportando argumentos de gran firmeza, en refuerzo a lo dicho por Pareto, y sobre todo por Enrico Barone, y refutando de manera magistral las objeciones de von Hayek y Lionel Robbins.  Fred M. Taylor lo hizo en un famoso discurso que pronunció en la 41 reunión anual de la American Economic Association, Chicago, III, el 27-diciembre-1928, que fue luego reproducido en la American Economic Review, vol.19, nª1 en marzo-1929:  Demostró que el sistema socialista era capaz en la práctica de resolver el problema del equilibrio económico mediante el método de prueba (o ensayo) y error, con lo que complementaba los trabajos de Barone.  Por su parte, el eminente profesor polaco Óscar Lange  (uno de los padres de la Econometría) profundizó en el tema, y ya en los años 30 demostró sin admitir duda de fondo (en un aporte que tiene el carácter de clásico), que el sistema socialista está técnicamente en posición de reemplazar con ventaja al capitalismo, asegurando, desde niveles superiores, las dos exigencias fundamentales que cuando menos se exige a todo sistema económico: (1) Dar lugar a la elección libre de los bienes y servicios, por parte de los consumidores; libre elección que entraña preferencia, y que se expresa a través de los precios de demanda por parte de los mencionados consumidores, y (2) Garantizar una asignación racional de los recursos  disponibles, cuestión que debe quedar expresada en el cálculo económico o contabilidad nacional.  Su pensamiento al respecto, lo publicó con el título de “On the Economic Theory of Socialism”, en Review of Economic Studies 1936-1937, reeditado como libro por Lange y Taylor, bajo el mismo título en 1938 (En español se editó con el título “Sobre la teoría económica del socialismo”).  Las ideas de Lange dieron origen a lo que se denominó “El modelo de Lange”,  propuesto en 1936, que se conoce también por el sinónimo de “Socialismo de mercado”; en dicho modelo la Junta Central de Planificación simularía ser un mercado de bienes de capital a través de un proceso de ensayo y error.  Entre  quienes respaldaron estos conceptos, estuvo el economista Moldavo-estadounidense Abba Lerner, quien reforzó las tesis de la viabilidad  técnica del socialismo, llegando a ser visto como una tercer vía; enriqueciendo el debate sobre el cálculo económico con las llamadas “Soluciones de Lange, Lerner y Taylor”; poseedor de una lógica implacable y transparente, exponía los temas complejos de manera diáfana. (David R. Henderson “Enciclopedia Fortune de Economía”, páginas 812-813 + otros).
  16.  En el curso de los debates a los que hemos hecho referencia, se puso en relieve que en la práctica, la posibilidad de que funcionara el sistema socialista  estaba a  la vista: La construcción práctica del sistema socialista a partir del año 1917,  fue, adicionalmente, una muestra concreta de su viabilidad — salvo  comprensibles reveses circunstanciales de ajuste–, que no necesitó esperar cinco siglos para “eclosionar” como lo hiciera el capitalismo.    Los índices de crecimiento económico de la URSS, eran extraordinarios; similares, si no mayores a los  que registra la República Popular China en las circunstancias presentes.
  17. Adicionalmente a las personas que han sido mencionadas, se puede agregar otras como a Karl Polanyi (1886 – 1964), economista austríaco que se interesó por el socialismo Fabiano y por el socialismo cristiano.  Polemizó con Ludwig von Mises, quien había negado en 1922 la posibilidad del cálculo económico racional en un sistema socialista.  Michal Kalecki (1899 – 1970), economista polaco, actuó como un puente entre la teoría keynesiana y la marxista. Hizo contribuciones a la teoría del desarrollo económico de los países socialistas y de los que estaban en vías de desarrollo; también a la planificación socialista.  Dirigió seminarios económicos junto a Óscar Lange y Czeslaw Bobrowski. El soviético Leonid Kantorovich  (1912 – 1986), padre de la Programación Lineal, y  premio Nobel de Economía 1975, contribuyó con la teoría socialista, demostrando que todos los problemas de asignación económica pueden verse como maximizar una función  lineal sometida a constricciones.
  18. En ese telón de fondo, en donde actúan auténticas luminarias intelectuales, que debaten en ardua pugna sobre el capitalismo y el socialismo, existe un espacio que ocupa con dignidad y solvencia, un joven peruano que es considerado con plena justicia, el verdadero fundador del marxismo latinoamericano:  Es el Amauta José Carlos Mariátegui (1894 – 1930). Autodidacta brillante, de vida breve pero fecunda.  En sólo 35 años de existencia, nos deja una obra monumental que sobrecoge por su amplitud y profundidad.  Nos preguntamos perplejos, ¿En qué momento dormía este infatigable investigador?  Orgullo del Perú y de toda América Latina, intervino con su mente límpida, transparente y lógica, en el universal debate de la época que le tocó vivir.  Pero, al margen y más allá de que se nos señale como parcializados por ser peruanos, ¿Cuál fue realmente el aporte en esa controversia mundial, a despecho de limitaciones mil en todo orden de cosas que debió sobrellevar? Tomaremos sólo una gota de su sangre ideológica para examinar su contenido, cuando con profundo sentido creador dice: “El socialismo no es, ciertamente, una doctrina indo-americana.  Pero ninguna doctrina, ningún sistema contemporáneo lo es ni puede serlo. Y el socialismo, aunque haya nacido en Europa, como el capitalismo, no es tampoco específico ni particularmente europeo.  Es un movimiento mundial, al cual no se sustrae ninguno de los países que se mueven dentro de la órbita de la civilización occidental. (…)  Indo América, en este orden mundial, puede y debe tener individualidad y estilo  (…) No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia.  Debe ser creación heroica.  Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indo-americano.  He aquí una misión digna de una generación nueva.  (…) Capitalismo o Socialismo.  Este es el problema de nuestra época.  (…) El materialismo socialista encierra todas las posibilidades de ascensión espiritual, ética y filosófica.  Y nunca nos sentimos más rabiosa y eficaz y religiosamente idealistas que al asentar bien la idea y los pies en la materia”  (Aniversario y balance, Editorial de “Amauta” Nª 17, septiembre 1928.  “Ideología y Política” tomo 13, páginas 246 – 250).  Su aporte puede estar en proponer una especie de sincretismo, que recoja en su fusión elementos europeos y propios de Nuestra América.  El Amauta es una suerte de prócer, de adelantado,  en la concepción que se está viendo en América Latina luego de la disolución de la Unión Soviética (En palabras de Vladímir Putin, “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX”). Como no hay mal que por bien no venga (como reza el antiguo adagio),  frente a este hecho trascendental, América Latina ha respondido creativamente, en el marco del pensamiento mariateguista, impulsando un movimiento denominado “ Foro de Sao Paulo” (FSP), obra de los capaces e imaginativos líderes  Fidel Castro e Inacio “Lula” da Silva, a quienes luego se les uniría Hugo Chávez, que ha dado origen a inéditos aspectos revolucionarios de contenido popular que se inspira en el socialismo, aunque con características peculiares en los que caben enfoques propios del área.  No es vano es mencionado a menudo el Amauta en las reuniones del FSP, y hasta se quiere reeditar sus obras, porque  –de hecho– se le reconoce como el inspirador de este movimiento.

Respondiendo a la pregunta que nos hiciéramos al finalizar la primera parte, estamos en condiciones de decir que el socialismo está capacitado para reemplazar  técnicamente y con ventaja al capitalismo.  “La controversia socialista” fue ganada por intelectuales que demostraron la viabilidad de este sistema, desde hace más de cien años, sin que haya sido refutada la estructura de sus argumentaciones y demostraciones. No solo eso, sino que en los hechos se ha podido verificar que  es posible su aplicación práctica, como viene ocurriendo desde 1917.  Es recomendable que refresquemos esta realidad, con el fin de tenerla presente para contener el arrebato sofístico de los  enemigos del socialismo.  También para recordarles, que el capitalismo padece una crisis que puede ser terminal, porque  desde la década de los 70 del siglo XX, sus conductores han vuelto a emplear instrumentos previos al crac de 1929, que  obstinadamente se niegan a dejar de usar, sabiendo con antelación adónde los llevará inexorablemente.

TERCERA PARTE

Esta parte la reservaremos para realizar comentarios, facilitar datos complementarios, hacer comparaciones adicionales, y llegar a algunas conclusiones.

  1. Mencionaremos a algunos críticos agudos en contra del capitalismo, que no militan o militaron en el lado socialista, como es el caso del premio Nobel de Economía 1994, John Nash (1912 – 2015), quien se hizo célebre con la película “Una mente brillante”.  En el filme se pone en evidencia que Nash gana el premio Nobel, porque demostró que Adam Smith no tenía razón cuando en 1776 en su obra “Investigación sobre la naturaleza y causas de la  riqueza de las naciones” esbozó su tesis principal –y base fundamental de toda teoría económica moderna—de que el máximo nivel de bienestar social se genera cuando cada individuo, en forma egoísta, persigue su bienestar individual, y nada más que ello. (…)  Es necesario remarcar que Nash descubre que una sociedad maximiza su nivel de bienestar cuando cada uno de sus individuos acciona a favor de su propio bienestar, pero sin perder de vista también el de los demás integrantes del grupo.   Demuestra cómo un comportamiento puramente individualista  puede producir en una sociedad una especie de “ley de la selva” en la que todos los miembros terminan obteniendo menor bienestar del que podrían. (Walter Graziano: “Hitler ganó la guerra”, Pàgs. 16 a 19).
  2. El propio Adam Smith; sí, el mismo que acabamos de mencionar, en una parte de su obra cumbre, llega a decir algo muy importante:  “Los intereses de quienes trafican en ciertos ramos del comercio o de las manufacturas, en algunos respectos, no sólo son diferentes, sino por completo opuestos al bien público.  El interés del comerciante consiste siempre en ampliar el mercado, y restringir la competencia … Toda proposición de una ley nueva o de un reglamento de comercio, que proceda de esta clase de personas, deberá analizarse siempre con la mayor desconfianza, y nunca deberá adoptarse como no sea después de un largo y minucioso examen, llevado a cabo con la atención más escrupulosa a la par que desconfiada.  Ese orden de proporciones proviene de una clase de gentes cuyos intereses no suelen coincidir exactamente con los de la comunidad, y más bien tienden  a deslumbrarla y a oprimirla, como la experiencia ha demostrado en muchas ocasiones”  (Adam Smith, obra citada, FCE edición en español 1981, página 241).
  3. El economista estadounidense Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008, se refiere con dureza a su compatriota Milton Friedman (1912 – 2006), ícono del libre mercado y conocido adversario del socialismo, y también premio Nobel de Economía 1976, cuando señala que … “la presentación que Friedman hacía de la historia se hizo más grosera, no más sutil, y acabó pareciendo –no hay otra forma de decirlo—intelectualmente corrupta”  (¿Quién era Milton Friedman?, diario El País, 19-octubre-2008).   Su juicio era severo, porque lo responsabilizaba de haber asesorado mal al expresidente Ronald Reagan, a quien estimuló a que iniciara una era desastrosa en términos económicos:  “Porque cuando más se buscan los orígenes del desastre actual, más claro queda que el principal giro equivocado –el que hizo que la crisis fuera inevitable—se dio a principios de la década de 1980, en los años de Reagan … De hecho, Reagan dio comienzo a una era en la que una pequeña minoría se enriqueció enormemente, mientras que las familias trabajadoras sólo experimentaron una exigua mejora.  También rompió con las antiguas normas de prudencia fiscal”  (Paul Krugman, “La culpa la tiene Reagan”, diario El País, 28-junio2009).
  4. Evsei L. Liberman  (1897 – 1983), economista soviético.  Propuso a partir de 1956 realizar algunos cambios en las fábricas o plantas soviéticas, con el fin de mejorar la productividad.  Asesoró a Nikita Jrushchov y a Leonid Brézhnev (los tres eran de origen ucraniano).  Propuso iniciativas destinadas a la implantación de dos tipos de medidas en la URSS: Reformas de precios y reformas al sistema de incentivos para las firmas.  En el año 1965 se realizaron acciones destinadas a instrumentar reformas económicas, que se aplicaron de manera experimental en unas 400 empresas testimoniales, y también en las repúblicas bálticas (sobre todo en Estonia).  Aunque no se extendieron masivamente las concepciones de Liberman, sirvieron para encender el debate en cuanto a la necesidad de perfeccionar métodos y esquemas en la URSS; sin duda se adelantó unos 15 años a las reformas que a partir de 1978 implantó en la China el dirigente Deng Xiaoping.
  5. Joseph Alois Schumpeter (1883 – 1950), economista austríaco-estadounidense, es sin duda, uno de los más destacados economistas del siglo XX.  Buen conocedor de las escuelas austríaca y marxista, sostuvo que era inevitable la desintegración sociopolítica del capitalismo y el inexorable ascenso del socialismo, debido a tres causas: (1)El esclerosamiento interno del capitalismo, debido paradójicamente a su propio éxito, lo que hace inevitable la presencia de contradicciones autodestructivas, (2)El creciente rechazo de los intelectuales al sistema capitalista, y (3) La creciente injerencia del Estado en la actividad económica internacional.  Comentaremos a continuación pasajes de su importante libro “Capitalismo, Socialismo y Democracia” (volumen I):    “¿Puede sobrevivir el capitalismo?  No, no creo que pueda.  (…) La tesis que he de esforzarme por fundamentar sostiene que los logros presentes y futuros del sistema capitalista son de tal naturaleza que rechazan la idea de su derrumbamiento bajo el peso de la quiebra económica, pero que el mismo éxito del capitalismo mina las instituciones sociales que le protegen y crea,  ‘inevitablemente’  las condiciones en que no le será posible vivir y que señalan claramente al socialismo como su heredero legítimo. Por consiguiente, mi conclusión final no difiere, por mucho que pueda diferir mi argumentación de aquella a que llegan la mayoría de los escritores socialistas y en particular, todos los marxistas. Pero para aceptarla no es necesario ser socialista.  La prognosis no implica nada acerca de la deseabilidad del curso de los acontecimientos que se predicen.  Si un médico predice que su paciente morirá en breve, no quiere decir que lo desee.  Se puede odiar al socialismo o mirarlo con frialdad crítica y, no obstante, prever su advenimiento.  Muchos conservadores lo han previsto y lo prevén” (Págs. 135 – 136).  El también estadounidense, sociólogo Immanuel Wallerstein (nacido en Nueva York en 1930), principal teórico del análisis de sistema-mundo,  concordó con Schumpeter, cuando dijo en  enero del 2009, en el Museo Reina Sofía, Madrid- España, que  “Podemos estar seguros de que en  30 años ya no viviremos bajo el sistema-mundo capitalista”   (Carlos Prieto – 31-01-2009).
  6. Con respecto a los argumentos de los economistas Friedrich von Hayek y Lionel Robbins, acerca de la cantidad de operaciones que tendrían  que hacer los planificadores socialistas para la fijación de costes y precios,  además de lo ya expresado líneas arriba, se les puede oponer los avances enormes que se han realizado en las computadoras u ordenadores.  En la actualidad el computador más potente del mundo lo posee China; se llama “Tianhe-2” y tiene una capacidad de procesamiento de 33.86 petaflops, es decir, 38,860 billones de cálculos por segundo. El segundo ordenador más poderoso del mundo es el estadounidense “Titán”, con una capacidad de 17.59 petaflops.  El presidente Obama anuncia que su país busca construir un ordenador que en el año 2025  contará por primera vez en el mundo con sistema de cómputo exaescala, que podrá realizar 1,000 pentaflops, es decir, un trillón de cálculos por segundo (o lo que es lo mismo, un exaflop)  (RT-3-08-2015).  Las denuncias hechas por los estadounidenses Bradley Manning y  Edward Snowden, así como del australiano Julián Assange, sobre el espionaje  a escala mundial, que se realiza en las comunicaciones de toda índole, que pueden controlar millones de celulares, correos electrónicos, etc.,  a la misma vez, son una muestra del enorme poder de las computadoras (computadores u ordenadores) actuales, que siguen perfeccionándose.   Precisamente, gracias a la disposición de computadoras es que el economista francés  Thomas Piketty (autor de “El Capital en el siglo XXI”) pudo analizar en las estadísticas  de los últimos 300 años, en los veinte países más desarrollados del mundo, las variables  de los tres conceptos más importantes para el análisis del sistema capitalista:  la relación capital/ingreso nacional, la parte del capital en el ingreso nacional, y la tasa de rendimiento del capital; llegando a la conclusión de que r > g, es la fuerza de divergencia fundamental del capitalismo, en donde r designa la tasa de rendimiento del capital y g representa la tasa de crecimiento de la actividad económica.  La desigualdad r > g significa que los patrimonios salidos del pasado se  recapitalizan mucho más rápidamente que el ritmo de progresión de la producción y de los salarios (Hugo Salinas, 7-marzo-2015).  Piketty demuestra así  –en un trabajo empírico, a partir de las estadísticas– que desde sus albores, el capitalismo engendra desigualdad económica y social; algo monumental e incontrastable, que confirma lo descubierto por los socialistas.  Las computadoras, además, poseedoras de la llamada “inteligencia artificial” han alcanzado tal grado de desarrollo y complejidad, que más de 1,000 científicos  –entre  astrofísicos y expertos en robótica–, reunidos en Buenos Aires el pasado mes de julio 2015, alertan y advierten contra el peligro que pueda estar significando la inteligencia artificial.  Entre ellos está el célebre Stephen Hawking quien señala que “los seres humanos, que están limitados por una evolución biológica lenta, no podrían competir con la inteligencia artificial, y serían superados por ella”;  en otras palabras, que es tal el desarrollo de este invento humano (la inteligencia artificial) que es totalmente posible que siendo capaces de rediseñarse, se pueden poner en contra de sus creadores.  Siendo así las cosas, y existiendo estas portentosas máquinas, capaces de realizar un universo de combinaciones en contados segundos, se habría una vez más demostrado que si antes era posible manualmente realizar los cálculos  necesarios para hacer realizable la contabilidad nacional del socialismo, ahora nadie duda que las computadoras lo pueden hacer mecánica y velozmente, en menos de lo que pueda durar un suspiro.
  7. La desigualdad económico-social, como resultado de las doctrinas, normas y prácticas neoliberales es algo macizo, evidente y vergonzoso. “Un dato publicado anteayer por Oxfam da idea del mundo miserable en el que vivimos y en el que pretenden condenarnos a seguir viviendo: en 2014, el 1% más rico del planeta poseía el 48% de la riqueza mundial.  El 52% de la riqueza se reparte entre el 99% restante.  Pero, en realidad las desigualdades son también muy importantes en ese 99%, de manera que, realmente, el 80% de la población solo posee un 5.5% de la riqueza mundial.  De seguir la tendencia actual, en solo dos años el 1% más rico del planeta acaparará más riqueza que el 99% restante”  (Pedro Chaves Giraldo – Asesor en el Parlamento Europeo, 22-enero-2015).
  8. A los objetores, no les queda ni un solo rinconcito para ocultar sus trasnochadas críticas al socialismo.  Están tan aturdidos, que son incapaces de responder a preguntas tales como “Si los mercados libres son tan extraordinarios, ¿por qué  tenemos depresiones?”, o la que le hizo la Reina Isabel II del Reino Unido a los componentes de la London School of Economics a fines del año 2008, “¿Por qué nadie de ustedes pudo predecir esto?”  (refiriéndose a las crisis 2007-2008), a lo que calificó de “horrible”, porque la familiar real  acababa de perder en un santiamén 50 millones de euros en los inicios de la crisis.  El “gurú” Alan Greenspan, conocido como maestro, expresidente de la Reserva Federal durante 19 años, que se suponía sabía mucho más, estaba igual de desorientado que la monarca británica, cuando dijo “Sí, he encontrado un fallo.  No sé cómo de grande es o si será permanente, pero he estado muy angustiado por este hecho” (octubre 2008)  (economiaendostardes.com).  Desde luego que hubo muchos que lo anticiparon, la mayor parte de los cuales economistas y políticos socialistas y neokeynesianos ( Theotonio Dos Santos, Hyman Minsky,  Yanis Varoufakis, Nouriel Roubini , Paul Krugman,  Joseph Stiglitz, y un largo etcétera).  pero no fueron escuchados por la soberbia capitalista. “En 1974 el economista estadounidense Hyman Minsky advirtió que los ciclos económicos podrían significar una bomba de tiempo. Minsky seguidor de Keynes, y enemigo de las desregulaciones que por esos años comenzaba a promover Milton Friedman, advirtió que la economía podía ser arrastrada al abismo si los gobiernos no construían sólidas defensas para la estabilidad financiera.  Minsky advirtió que en tiempos de prosperidad se desarrolla una  euforia especulativa que hace aumentar el volumen de crédito hasta que los beneficios producidos no pueden pagarlo.  Y este momento del impago es el que desata la crisis.  El resultado es una contracción del préstamo, incluso para aquellas empresas o personas que sí pueden pagarlo, momento en que la economía entra en colapso“.  Se acuñó el denominado “Momento Minsky”, muy en boga por estos tiempos, el cual significa “El momento Minsky, es el instante en el cual comienza a desplomarse el gigantesco esquema ponzi  levantado en el período de euforia (1980-2007) que se desploma como un alud generando una reacción en cadena de impagos”.  Minsky fue ridiculizado por Friedman y Hayek. “… la teoría macroeconómica convencional no tiene elementos para explicar la crisis que estamos viviendo.  Es como pretender defenderse de la fiebre porcina con un matamoscas.  Por eso que las ideas de Minsky cobran relevancia, mientras todas aquellas como la teoría del ingreso permanente (Friedman), la teoría de las expectativas racionales (Lucas) o la hipótesis de los mercados eficientes (Fama), han entrado en completa contradicción quedando desarticuladas y obsoletas.  La teoría macroeconómica (y con ella el neoliberalismo) se encuentra a la deriva, y lo que estamos viviendo es el momento Minsky en toda su magnitud.  La avalancha de los derivados se nos viene con todo.  Ahora sabrá lo que es el esquema ponzi. (Marco Antonio Moreno, 27-abril-2010).
  9. El descrédito de las ideas económicas capitalistas, ha llegado a tal nivel, que los propios estudiantes de la disciplina económica en las más reputadas universidades capitalistas  en EE.UU. y países europeos (que cobran altísimas pensiones; se sabe que una maestría de dos años puede costar  alrededor de US$250,000), de manera completamente inusual, se han rebelado en contra del contenido curricular que se les imparte, porque rechazan las enseñanzas que abordan las  mismas cuestiones que han quebrado al mundo Occidental. “El fracaso más espectacular es el de la llamada macroeconomía, cuya función es evitar colapsos.  Pues no funcionó, y el fracaso fue casi unánime.  Ni se vio ni se impidió el colapso que ayer humilló al Japón y hoy tiene a Europa y Estados Unidos de rodillas.  El mismo banco central norteamericano, anterior cumbre de la sabiduría financiera, ‘no la vio’.  Hace poco, estudiantes de la Universidad de Harvard se negaron a asistir a clases donde los profesores de Economía no reconocían sus errores. También existe una quiebra intelectual en la ciencia de la microeconomía, cuyas teorías se basan en algo que no existe (el hombre ‘racional’).  El economista Paul Krugman dijo ‘Parece que necesitamos algún tipo de sociólogo para resolver los problemas de nuestra profesión’.  Más y más, las facultades de Economía contratan psicólogos para entender mejor a la gente”.  (Richard Webb expresidente del BCRP – El Comercio 03-12-2012).    “ ‘Principios de economía’, del profesor Gregory Mankiw, es probablemente el libro de texto más usado en el mundo por los estudiantes de pregrado de la más lúgubre de las ciencias.  Dos años atrás, los estudiantes del profesor Mankiw en la Universidad de Harvard abandonaron el aula donde este se disponía a dictar cátedra, en protesta por la estrechez intelectual de la currícula propuesta.  Con tan inusual desafío, los estudiantes del pregrado de Economía de Harvard pusieron en marcha una pacífica revolución que poco a poco se ha ido esparciendo por los mejores departamentos de economía del mundo, en búsqueda de una currícula que no solo reconozca los vacíos intelectuales y sesgos del ‘mainstream’, esto es, la corriente dominante del pensamiento económico, sino que además reconozca el efecto sísmico que sobre la ciencia económica ha tenido la crisis del 2008-2014.  Esta semana, un total de 42 asociaciones estudiantiles de igual número de departamentos de economía, repartidos en 19 países y cuatro continentes hicieron suyo un informe de 60 páginas, preparado por un grupo de estudiantes de la Universidad de Manchester que decidieron continuar la protesta iniciada por los estudiantes de Harvard con una muy bien trabajada propuesta: un manifiesto, que –como mínimo- merece una lectura y reflexión considerada por quienes tienen en sus manos la educación de los economistas del siglo XXI.  Que la educación de los economistas requiere un replanteo quedó más que en evidencia con la crisis reciente (…) La crisis ha obligado a los hacedores de política a considerar medidas que van a contrapelo de lo que dicta la teoría económica del Nuevo Consenso. Pero los teóricos de este, luego de un corto período de introspección y mea culpa   han retomado el camino de la vanidad ajena a la realidad: la realidad se equivoca, dicen; la teoría, por su parte, “is just fine”.  Es esta arrogancia la que rechazan los estudiantes (…)  La economía –afirman-  es una ciencia social, por lo que los fenómenos económicos por lo que no  pueden ni deben ser presentados como si se dieran en el vacío, sin un apropiado contexto histórico, político o sociológico.  Reclaman por ello una currícula que los equipe para enfrentar los desafíos del nuevo siglo (la estabilidad financiera, la seguridad alimentaria y el cambio climático) y que les permita además discernir el impacto social y consecuencias morales de las decisiones económicas.  Estudiantes de economía del mundo: ¡uníos!” (Carlos Anderson, expresidente del CEPLAN, Gestión 09-mayo-2014).     “Esta protesta de los estudiantes coincide con el ‘best seller’ del profesor Thomas Piketty ‘El Capitalismo en el siglo XXI’ donde critica a los profesores que siguen usando modelos matemáticos que han sido destruidos por la realidad.  En contraste Piketty recurre a 300 años de historia estadística para demostrar sólidamente que el capitalismo del siglo XXI ha creado un abismo social en el mundo.  También este movimiento global de estudiantes coincide con el ‘Movimiento por una Nueva Economía’ creado por destacados profesores de economía norteamericanos para revisar los fundamentos de la ciencia económica…  La bancarrota del pensamiento neoliberal es evidente, hoy estudiantes de economía y también académicos lo rechazan y piden, como en caso de Piketty y otros profesores, que se estudie el Capital, no “Das Capital” de Marx, sino el capitalismo vivito y coleando en cada país debido a la peligrosa desigualdad social que está creando” (Oswaldo de Rivero, embajador del Perú, diario Uno, 15-mayo-2014).
  10. Hay más.  Las escuelas de negocios de EE.UU.,  tan buscadas como puertas para alcanzar el paraíso de la riqueza sin límites, se han visto cuestionadas ya no sólo desde fuera de ellas, sino desde dentro.  Rakesh Khurana, profesor asociado de la escuela de negocios de Harvard, publicó un libro criticando la evolución de esas escuelas de negocios de EE.UU. en los últimos 50 años.  Dice en su obra que las escuelas más famosas, incluyendo Harvard  (se asume que están incluidas también, entre otras, la escuela Ross de la Universidad de Michigan, la escuela Wharton de la Universidad de Pennsylvania), “perdieron el sentido de su misión original, es decir, producir líderes de amplia visión que puedan ayudar a la economía a funcionar mejor. …  la preparación de un MBA se ha convertido en una carrera para dirigir a los estudiantes a empleos bien remunerados en las áreas de finanzas y consultoría, descuidando el papel más amplio que los alumnos tienen en la sociedad.  La lógica de la  administración ha desaparecido.  Una visión panorámica, el pensamiento de largo plazo, ha dado paso a una obsesión, casi grotesca, de maximizar el valor para los accionistas en períodos cada vez más breves.  Como resultado, obtener un título avanzado en negocios ya no implica entrar en una carrera hecha y derecha como leyes o medicina.  Es sólo una placa que le permite a los egresados acceder a situaciones en las que pueden enfrentar a los gerentes de las compañías y ganar mucho dinero en el proceso”. (George Anders,  The Wall Street Journal,  El Comercio, 26-septiembre-2007).     //  “La globalización está cambiando la forma de funcionar de las empresas y consecuentemente , está obligando a los educadores a evaluar las perspectivas que imparten a estudiantes de la Maestría de Administración de Empresas y a ejecutivos. Aún más, la recesión global ha llevado a replantear el papel de las escuelas de negocios en un mundo globalizado, sacando a la luz una serie de cuestiones nuevas que deben ser abordadas.  La crisis ha creado la oportunidad de reevaluar el contenido de los programas tradicionales de Maestría en Administración”,  señala Julie Battilana, profesora asociada de Administración de Empresas en la Escuela de Negocios de Harvard.  “Y han puesto de relieve los límites de la lógica financiera que nos ha  dominado desde hace diez años”, añade. “La crisis reveló algunos problemas que no se habían abordado: el aumento de la inmigración, el desempleo … Estas son cuestiones que ni el Banco Mundial ni las ONG pueden resolver…”  (Shellie Karabell, Gestión 27-agosto-2009).      // “Las conclusiones de este fórum (organizado por la OCDE) fueron tajantes: las escuelas de negocios deben modificar su plan de estudios.  Rebajar los contenidos técnicos para ahondar en mayor formación en humanidades, valores y virtudes para tratar de evitar las malas praxis de sus ejecutivos.  Incorporar al cien por cien la deontología  (parte de la ética  que trata de los deberes y principios que afectan a una profesión) en su gestión,  es la nueva máxima.  El futuro exige que sus líderes no estén tan enfocados a la cuenta de los resultados ni a gestionar e incidir únicamente en los procesos.  Para este foro los millennials  representan un buen ejemplo de este liderazgo ya que poseen mayor compromiso social debido a sus relaciones globales  y poseen mayor conciencia de su entorno laboral y de su relación con las personas …  Otras escuelas de negocios reconocen la mala praxis de algunos directivos en la etapa de bonanza económica provocando el colapso financiero mundial …  Buscar sólo dinero es la perdición.  Apostamos por líderes que sean decentes y honestos, que la gente admire por sus virtudes y que posean la capacidad de entender y apoyar  a sus colaboradores y empleados, desde el respeto” (Susana Carrizosa, El País-España, 28-junio-2015).
  11. ¿Cuál es la concepción neoliberal de la ciencia económica, que es materia de profundo cuestionamiento y controversia?    Conviene saberlo, por ser un tema de la mayor relevancia.  Un signo importante, que hizo saltar las señales de alarma, fue cuando en las universidades anglosajonas se comenzó a eliminar el curso de Historia del Pensamiento Económico, desde fines del siglo XX, y cuando se   escuchó  aquello de que “Nada de historia de las ideas, por favor, somos economistas” (citado y criticado por el economista holandés-inglés Mark Blaug – 2001).
  • La creciente influencia del neoliberalismo plantea que la economía es una ciencia exacta, con leyes propias que pueden ser aplicadas en cualquier país, momento y situación … Hoy en medio del desastre financiero y económico mundial, se constata que las premisas del neoliberalismo eran puras falacias” (Ingeniero, economista Humberto Campodónico, expresidente de PetroPerú– 10-enero-2009).
  • Después de un largo período de arduos debates entre escuelas diversas de pensamiento, las últimas dos décadas habían sido testigos de un nuevo consenso, una síntesis de las posiciones fundamentales del keynesianismo moderno con las posiciones fundamentales de los economistas clásicos que, sin mucha imaginación, ha sido llamada ‘New Consensus Economics’ (NCE).  La Economía del Nuevo Consenso proclamaba haber encontrado la forma de dominar el ciclo económico, ese recorrer de bonanza económica a desastre económico (‘boom to bust’) que caracteriza desde tiempos inmemoriales la historia económica del mundo.  Había descubierto, según afirmaban, el equilibrio dinámico, gracias a la formulación de sólidas bases microeconómicas de las principales relaciones macroeconómicas.  En la visión  de los economistas del Nuevo Consenso, las matemáticas que le daban sustento no se equivocaban ni podían hacerlo.  La Economía como ciencia podía por fin reclamar su asiento en el altar de las ciencias duras, junto a la física o la química.  El ultrarracional  ‘homus economicus’  había sido por fin modelado en toda su majestad.  Desafortunadamente, la realidad tenía planes distintos…“ (Carlos Anderson, Gestión 09-mayo-2014).
  • “Si bien la economía capitalista es útil para afrontar problemas de necesidad y escasez (el francés Raymond Barre dice: ‘La economía es la ciencia de la administración de los recursos escasos’), desde diversos medios se quiere imponer la idea de que con el crecimiento y la inversión se solucionará la pobreza. Sin embargo, no se dan cuenta de que el sistema capitalista tiene sus límites y en diversos casos es generador de pobreza y desigualdad, porque arroja a los que no responden a sus reglas y es incapaz de administrar muchos recursos escasos de los que habla Barre.  Los capitalistas nos quieren hacer creer que ellos salvaría al mundo a través de los negocios, creencia parecida a la del poder divino de los reyes.  Con su fe ciega en el mercado, el neoliberalismo se ha convertido en la fe dominante de nuestra época, bueno, hasta ahora.  El idola fori campea” (Francisco Miró Quesada Rada, “El falso ídolo del mercado”,  El Comercio 27-agosto-2015).
  • Paul Krugman acusa a los miembros del Partido Republicano de EE.UU., de haber caído en lo que él llama “La economía vudú”, de la cual manan las “ideas zombis”. Señala particularmente al senador por Florida Marco Antonio Rubio, cuyo cerebro dice está infestado por ideas zombis. ¿Y qué son las ideas zombis”; Krugman las define del modo siguiente:  Una idea zombi es una proposición que ha sido completamente refutada por los análisis y las pruebas, y debería estar muerta, pero no muere porque tiene un propósito político, apela a prejuicios, o ambas cosas.  La idea zombi típica del discurso político estadounidense es la noción de que las bajadas de impuestos a los ricos se pagan por sí solas, pero hay muchas más.  Y, como he dicho, en lo tocante a la economía, parece que la mente de Rubio está infestada por las ideas zombis” (Paul Krugman, Gestión 21-julio-2010, El País-España, 17-febrero-2013).  Extrapolando el concepto de Krugman, podemos decir que los neoliberales, en general,  sufren del mismo mal que Rubio: A pesar de que el mundo ha sido arrastrado a la quiebra por sus equivocadas percepciones y limitaciones, los defensores del “Nuevo Consenso”, perseveran en su craso error.
  1.  ¿Qué es, entonces, en realidad, la ciencia económica, y cuál es la  formación adecuada que debe tener un economista?   Cuestiones clave, que deben ser dilucidadas con transparencia y precisión, para ubicarnos en el marco de la primacía de la realidad.
  • El fondo radica en reconocer que la economía no es una ciencia ‘pura y exacta’, como las matemáticas, la física o la química y que, por tanto no existe ‘un’ solo enfoque. Pero, la economía tampoco pertenece a las humanidades, como la música, la filosofía, la literatura y la pintura. Está en medio de las dos, es una ciencia social producto de la modernidad, tal como la sociología y la antropología.  Y tiene herramientas propias, claro que sí.  Y es una ciencia social porque la consecuencia de sus políticas no es neutra socialmente hablando.  Favorece a ciertos segmentos de la población y desfavorece a otros” (Humberto Campodónico – 23-junio-2014).
  • “Empecemos de un modo propio del sentido común. Lo que distingue al economista ‘científico’ del resto de la gente que piensa, habla y escribe de economía es el dominio de técnicas que clasificamos bajo los tres títulos generales de historia, estadística y ‘teoría’.  Los tres juntos  constituyen lo que llamaremos análisis económico (Más adelante … añade a esos tres grupos de técnicas otro campo económico fundamental: la sociología económica).   El más importante de esos tres campos económicos es la historia económica, la cual desemboca en los hechos de hoy día y los incluye.  Me complace declarar aquí mismo que si hoy tuviera que volver a empezar desde la nada mis esfuerzos en el terreno de la economía y me dijeran que sólo me sería posible estudiar una de aquellas tres grandes ramas pudiendo escoger entre ellas, elegiría la historia económica.  Tres serían mis razones para hacerlo.  Primera, que el tema de la economía es esencialmente un proceso único desplegado en el tiempo histórico. Nadie puede tener la esperanza de entender los fenómenos económicos de ninguna época –tampoco de la presente—si no domina adecuadamente los hechos históricos o no tiene un sentido histórico suficiente, o lo que también se puede llamar experiencia histórica.  Segunda, que el registro histórico no puede ser simplemente económico, sino que ha de reflejar  también inevitablemente, hechos ‘institucionales’, que no son puramente económicos: de este modo facilita el método mejor para comprender cómo están  relacionados los hechos económicos con los no económicos, y cómo se deberían relacionar las ciencias sociales entre ellas.  La tercera, es que creo que la mayor parte de los errores básicos cometidos en análisis económico se debe a la falta de experiencia histórica, con más frecuencia que a cualquier otra insuficiencia del instrumental del economista.  Precisemos, de todos modos, que  en esta  discusión hay que entender la historia como inclusiva de campos que han adquirido otros nombres a consecuencia de la especialización, como la prehistoria y la etnología (antropología)”  (Joseph Alois Schumpeter, “Historia del análisis económico”, páginas 47 – 48).
  • “Un economista maestro debe ser matemático, historiador, estadista y filósofo. Debe entender símbolos y saber expresarse en palabras.  Debe estudiar el presente, a la luz del pasado con miras al futuro”  (John Maynard Keynes, citado por Hermann Max, “Investigación económica”, FCE, Página 30).
  1. Thomas Piketty dice: “El abuso de la matemática es una forma fácil de parecer científico, es una estrategia que tiene que ver con el funcionamiento de la academia y las relaciones de poder.   La economía es una ciencia social que debe ser más humilde”.
  2. En medio de este escenario, se observa que la desesperación está empujando a EE.UU. y aliados en la OTAN a buscar una guerra de gran tamaño, con el fin de escapar del tirabuzón en el que se encuentran, con gravísimas consecuencias para la especie humana si recurren al instrumento militar, ahora que pierden posiciones en lo económico y político.
  3. Será por eso que el argentino Atilio Borón dijera el 14 de marzo 2012:  “Por eso cuando estalló la nueva crisis general del capitalismo todos corrieron a comprar El Capital, comenzando por los gobernantes de los capitalismos metropolitanos.  Es que la cosa era, y es, muy grave como para perder el tiempo leyendo las boberías de Milton Friedman, Friedrich von Hayek o las monumentales sandeces de los economistas del FMI, el Banco Mundial o el Banco Central Europeo, tan ineptos como corruptos y que por  causa de ambas cosas no fueron capaces de pronosticar  la crisis que, como un tsunami, está arrasando los capitalismo metropolitanos.  Por eso, por méritos propios y por vicios ajenos Marx está más vivo que nunca y el faro de su pensamiento arroja una luz cada vez mas esclarecedora sobre las tenebrosas realidades del mundo actual”.

CONCLUSIÓN

  • El sistema capitalista, en su fase neoliberal, sucumbe inexorablemente a sus propias contradicciones internas, como lo habían previsto los marxistas y Schumpeter.
  • La crisis desatada a partir de los años 2007 y 2008 es tan grave y profunda, que no puede ser doblegada por los instrumentos que el neoliberalismo emplea, salvo el desencadenamiento de una guerra mundial, que deje indemne el territorio de EE.UU., lo que es poco probable que suceda.
  • El sistema capitalista no es la única manera que tiene la humanidad para vivir. El grado de concentración de riqueza, el daño que causa a la naturaleza y otras calamidades que engendra, no tienen  por qué ser soportados y sufridos.
  • El relevo del capitalismo es el socialismo, que dispone de instrumentos de mejor calidad para ofrecer a la especie humana, sin perder de vista la racional utilización y distribución de los escasos recursos económicos existentes.

Lima ,Perú , Agosto 2015



Categorías:Socialismo

Etiquetas:, ,

A %d blogueros les gusta esto: