Los imbéciles votan por los ladrones


565-300x194Me refiero a los ladrones probados, como los apristas y los fujimoristas, no a los ladrones “nuevos”, futuros cacos del presupuesto.

Escribe: Víctor Hurtado Oviedo

Se disculpa haber votado por un desconocido que parecía honrado, pero no por quien, ya chupando las mieles del poder, se dedicó a la diabetes del latrocinio. Hablando de ladrones, cada cinco años, el Perú cambia de banda presidencial.

Ese fue el caso de Alberto Fujimori en 1990, cuando muchos votaron –votamos– por él para impedir que ganase Mario Vargas Llosa. Yo habría votado por un marciano contra Vargas, y lo haría nuevamente, de modo que no me arrepiento de haber votado por un nipón desconocido. Entonces, al votar, no fui imbécil: fui sabio.

La cuestión es otra: votar o no votar por ladrones probados, como Alan García y Keikoimera Fujimori. Quien vote por ellos será un imbécil. Claro está, en otros aspectos de la vida, un imbécil-elector puede ser un sabio, un genio, un artista asombroso; no interesa: lo que importa es que, cuando vota por un ratero conocido, el sabio actúa como un imbécil. Hay que ser imbécil para votar por ladrones porque el ladrón, ya elegido, robará al imbécil que votó por él y a toda la familia del imbécil. Esto es cometer un autorrobo sin beneficio alguno.

Si tú votas por un ladrón probado, serás un imbécil porque el ladrón te robará otra vez como pirata. Así, el Estado dispondrá de menos dinero, y tú encontrarás menos medicinas en los hospitales, habrá menos vidrios en las escuelas de tus hijos (si van a escuelas públicas), se repararán menos pistas, habrá menos dinero para pagar a los policías honrados, etcétera, etcétera…

De tal manera, imbécil, te habrás hecho harakiris en salud, educación, vialidad, seguridad, etcétera. Tus hijos y tus nietos recibirán menos y peores servicios públicos; aprenderán que la coima es el estado natural de la política, y que la mordida es la forma de engordar la billetera. En otras palabras, porque fuiste un imbécil en el momento de votar, tus hijos y tus nietos se reirán de las virtudes ciudadanas, serán cínicos y posiblemente delincuentes.

No faltará una alma buena que me replique: “¡Compañero!: ¡no insulte al pueblo ya que el pueblo puede equivocarse!”. Estoy de acuerdo: el pueblo puede equivocarse al votar por un nuevo ladrón, pero –insisto–, cuando vota por un ladrón conocido, el pueblo es un imbécil –la parte del pueblo que lo hace, obviamente–.

Dejemos temores y miramientos: digamos a la gente que es imbécil cuando vota por ladrones probados porque es bueno sacudir a quienes ayudarán, con sus votos, a que el Perú continúe asaltado en las esquinas del Palacio de Gobierno. Si hubiera menos imbéciles, habría menos ladrones: piensa en esto. Cuando votes, sé inteligente como pareces.

http://diariouno.pe/columna/los-imbeciles-votan-por-los-ladrones/



Categorías:América Latina y el Caribe, Sin categoría

Etiquetas:, ,

1 respuesta

A %d blogueros les gusta esto: