Defender la verdad con la vida en América Latina


b8d89a8e-3baf-4a69-8c6d-d0130dd21063Escribe: Abraham Istillarte (*)

Hay noticias que a los periodistas nos cuesta contar por el impacto personal que tienen. Les confieso que escribir sobre el asesinato de colegas en América Latina es para mí, uno de esos casos. Sin embargo, por la necesidad de denunciar y reclamar justicia, reparación y no repetición, presento esta investigación.

Además de la afectación que causa para su familia, amigos, compañeros de trabajo, y la sociedad en general, el asesinato de un periodista, por razones vinculadas a su trabajo, tiene impacto directo en la lucha contra la corrupción y el crimen organizado. Lo que buscan es callar la verdad.

Algunas cifras

En todo el mundo existen cientos de organizaciones no gubernamentales, otras vinculadas a gobiernos y otras a organismos multilaterales que hacen un registro estadístico de las agresiones que se cometen contra la prensa y sus operadores, en todo el planeta. Sin embargo, sus estadísticas no coinciden porque hay intereses particulares en esas organizaciones, dado a que algunas reconocen hechos como agresión a la libertad de expresión y al libre ejercicio, mientras otras se hacen ciegas y sordas, para exaltar algunos hechos que responden a intereses individuales. También están los casos de las organizaciones que no cuentan con los recursos suficientes para tener una plataforma que permita tener acceso a todas las agresiones a periodistas.

Para este artículo, presentaremos las investigaciones de las organizaciones fuera de la región y en algunos de los países de América Latina, que consideramos, cuentan con más credibilidad.

El Comité para la Protección de Periodistas, publicó que 45 comunicadores han sido asesinados este año y muestra su lista de los países más mortíferos de 2016: Siria, Yemen, Libia, México, Irak, Afganistán, India, Turquía, Pakistán, Ucrania, Guinea y Brasil. Esta organización no incluye a Honduras a pesar de tener una de las cifras más elevadas.

La Federación Internacional de Periodistas, en su informe número 25 presenta como una de sus conclusiones “que se registran muchos más asesinatos en situaciones de paz que en países golpeados por la guerra” y asegura que los periodistas son “víctimas de los barones del crimen organizado y de oficiales corruptos”.  La impunidad aparece como agente catalizador de la violencia contra periodistas.

La organización ARTICLE 19, que se describe independiente y con presencia en varios países del planeta, en su segundo informe trimestral de 2016, dice que un periodista es asesinado cada 26 días en México. En ese informe asegura que en los 8 meses anteriores se han registrado 8 homicidios de periodistas, cifra que rebasa la del año pasado, cuando se registraron 7. Destaca que 2 casos son ejecuciones extrajudiciales.

4d822e2e-f415-4ccf-9861-9e59c4db1115

Hicimos una entrevista a Julio Cesar Colin Paredes, de ARTICLE 19, en México y nos contó que “de 2009 a 2015 la oficina de ha registrado 55 asesinatos en ese país. “Ninguno de los casos ha sido resuelto y ningún culpable ha sido sentenciado por ese motivo”.

Asegura que “el asesinato de un periodista implica arrancar de raíz la posibilidad de que la sociedad tenga acceso a información, que se investiguen temas de interés público, que funcionarios y actores políticos puedan ser cuestionados en su modo de actuar. La libertad de expresión como pilar de la democracia se ve seriamente vulnerado cuando un periodista es asesinado y además, nadie es castigado por ello”.

Señala que “en México los periodistas son asesinados porque su trabajo interfiere con tramas de corrupción, con el ejercicio de autoridades negligentes, con la acción de grupos criminales que ven entorpecidas sus dinámicas con el trabajo de reporteros, fotorreporteros y columnistas”.

¿Quién asesina periodistas? “En muchas ocasiones la procedencia del ataque es poco clara, sin embargo, todos han sido precedidos por investigaciones, notas, columnas que pudieron ser considerados perjudiciales para tramas del crimen organizado o actuaciones negligentes de funcionarios. En un aspecto general, las agresiones a periodistas muestran una tendencia clara a que los perpetradores sean funcionarios públicos, cuestión que puede dar una idea del panorama al que se enfrenta la prensa cuando uno de sus elementos es asesinado”.

La impunidad. “En el caso de México, la impunidad está sustentada en la desvinculación constante de las agresiones a los periodistas de su labor. Cuando un periodista es asesinado es común que se apunte desde la investigación de las autoridades hacia factores múltiples, alejados del ejercicio periodístico. Se suman a este problema las deficiencias en la manera en que se conducen las investigaciones”.

¿Por qué no funcionan los mecanismos multilaterales de protección a periodistas?

No creemos que estos organismos no sean útiles para proteger a los periodistas sino que la naturaleza del problema al que se enfrentan los periodistas provoca que el periodo de acción más crítico esté en manos de los gobiernos nacionales. Es ahí donde se debe garantizar la seguridad de los periodistas, sin la acción decidida de esos gobiernos, la posibilidad de actuar de los organismos multilaterales queda altamente agotada.

¿Qué hace falta para que la protección a periodistas sea efectiva?

“La protección a periodistas en México implica que se realice una labor preventiva desde el Estado hacia las agresiones a periodistas. En muchas ocasiones los ataques más graves hacia la prensa comienzan con amenazas, mensajes intimidatorios, hostigamiento que al ser denunciado es subestimado o ignorado por las autoridades. La impunidad pone en este caso el terreno firme para que los excesos de particulares y funcionarios hagan mella en el ejercicio de la labor periodística. Si bien la existencia de un Mecanismo de Protección a Periodistas y Defensores de Derechos Humanos como el que existe en México es útil en un contexto de crisis en la capacidad del estado para garantizar lo que su legislación ya contempla en materia de respeto a la libertad de difundir e investigar información, esta debe ser una medida temporal, no permanente ni vista como solución única”.

b3ca6f9a-b826-46f1-a7d9-0b8ad9437b89La amenaza a la verdad en América Latina

Hasta la fecha se registra la cifra de 61 periodistas asesinados en Honduras desde el golpe cívico-militar contra el gobierno progresista de Manuel Zelaya, depuesto en 2009, según el Comité de Libre Expresión de Honduras. Desde esa fecha las agresiones a estos profesionales se han triplicado y las garantías prácticamente desaparecieron. El sicariato se ha convertido en el método de ejecución. Se estima que la impunidad ronda el 91% en los casos de asesinatos en general.

Desde el Colegio de Periodistas hondureño se critica a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), organización formada por los dueños de los medios, por guardar silencio cómplice ante esos asesinatos.

En Colombia se registra desde 1977, el asesinato de 153 periodistas. 112 de los casos documentados corresponden a periódicos regionales, a radios comunitarias, a medios pequeños, de pocos periodistas. La mayoría de los asesinatos por el ejercicio de la profesión, están vinculados al conflicto armado de más de 50 años, y que aparentemente se encuentra en su fase final.

A pesar de los logros en la búsqueda de la paz, la Fundación para la Libertad de Prensa de Colombia registra este año 33 víctimas por agresiones contra comunicadores, 63 amenazas, 5 periodistas secuestrados  y 33 casos de obstrucción de su trabajo.

En Colombia no se sabe con exactitud quién manda silenciar a los periodistas. Los victimarios son principalmente miembros de grupos paramilitares y bandas criminales, de las guerrillas y del Estado.

En Paraguay, después del golpe de Estado contra el presidente Fernando Lugo en 2012 la crisis institucional ha generado la persecución y muerte de líderes indígenas, campesinos y periodistas principalmente. El periodista paraguayo Osvaldo Zayas, asegura que 5 periodistas han sido asesinados desde que comenzó el gobierno del presidente Horacio Cartes. Una gestión que tiene 71% de desaprobación.  Asegura que “la situación con el actual gobierno, para la profesión, se ha hecho más difícil. Las muertes aumentaron y con ellas el miedo para ejercer el oficio. Las denuncias han sido múltiples, sobre todo en estos últimos tres años. Varios periodistas cuentan actualmente con protección policial.

Aunque hay sentencias en varios de los casos de asesinatos de periodistas en Paraguay, Osvaldo Zayas asegura que “la norma es que los autores intelectuales, los capos de la mafia, quienes ordenan las muertes, no son condenados”.

En Brasil, este año han sido asesinados 4 periodistas. El crimen organizado y el narcotráfico son los principales responsables. La impunidad en ese país se convirtió en razón de crítica de la UNESCO. La directora general de esa organización pidió a las autoridades brasileñas investigar el asesinato del periodista João Miranda do Carmo, cometido en Goiás, el 24 de julio pasado y señaló que “la impunidad en los casos de crímenes contra periodistas amenaza la capacidad de los trabajadores de los medios de comunicación de llevar a cabo su labor y le niega al público el acceso a fuentes de información variadas e independientes”.

La corrupción e impunidad son factores que determinan las agresiones que se cometen contra los periodistas en el mundo, que son cada vez más violentas. Los gobiernos son los responsables directos de proteger la integridad de quienes ejercen el oficio y garantizar el libre albedrío. De esa manera se garantiza la verdad como uno de los pilares de la democracia.

(*) Periodista, Comunicador y conductor de Televisión

http://espanol.almayadeen.net/articles/exclusivos/7778/defender-la-verdad-con-la-vida-en-am%C3%A9rica-latina



Categorías:Actualidad, América Latina y el Caribe, Análisis, Corporaciones mediáticas,, Democracia, Imperialismo, Medios alternativos, Medios de información, Neoliberalismo, Periodismo, Prensa Alternativa, Sin categoría, Solidaridad, Terrorismo

A %d blogueros les gusta esto: