LAS BAMBAS: ¿EL PARO FUE SUSPENDIDO?


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Escribe: Hernán de la Cruz Enciso (*)

Cuando uno lee la prensa de Lima, en vez de informarse de lo que sucede en el interior del país, realmente uno se desinforma.

En los últimos días las primeras noticias sobre el proyecto minero Las Bambas hablaban de una protesta de cuatro comunidades campesinas (Pumamarca, Allahua, Choquecca y Quehuira) y luego de la muerte del comunero Quintino Cereceda Huisa. Después vino la protesta de toda la provincia de Cotabambas y marchas en varias provincias de Apurímac. Enseguida la prensa de Lima empezó a bombardear el país con noticias y comentarios de todo tipo, que dejaban turulato al más pintao.

Phillip Butters dijo que “el presidente puede mandar a matar y no es delito”. (¿Somos los peruanos, acaso, pavos y carneros –con el perdón de los pavos y los carneros– para que alguien que pusimos temporalmente en Palacio nos mande matar con total impunidad?).

Un tal Cedrón dijo que la izquierda caviar es la responsable de las protestas de Las Bambas por azuzar a los comuneros. (¿Quiere decir, entonces, que los comuneros no sabemos usar el cerebro y no tenemos capacidad de indignación ante el atropello?).

El diario Expreso lanzó noticias fantásticas sobre la presencia de Sendero. (¿Y cómo Sendero podría atentar contra una empresa estatal china, si Sendero y China tienen la misma ideología comunista y son compadres? ¿No debió informar, más bien, que policías peruanos que defienden los intereses del país de la hoz y el martillo mataron a un campesino peruano?).

Un tal Garrido decía que la culpa es de las oenegés ambientalistas, por trabajar en el distrito de Hakira.

Casi todos los medios en Lima competían por echarle la culpa a alguien sobre el origen de la protesta pero muy pocos ahondaban en los graves problemas que los comuneros de Cotabambas vienen atravesando desde que se instaló el megaproyecto minero. ¿Se habrán preguntado, alguna vez, si la minera china ha cumplido con sus compromisos con las comunidades?

Quienes escriben esos artículos no conocen Apurímac, menos el proyecto Las Bambas, pero seguramente de niños vieron muchas películas del oeste estadounidense donde el sheriff mataba indios por millares. Otros seguramente solo han leído los informes de las mineras Xstrata y MMG Las Bambas, donde hablan maravillas del proyecto, y algunos posiblemente solo han consultado a los “expertos” de Lima que nunca han ido a esas comunidades, por lo que no conocen todavía la fortaleza espiritual y el intelecto de los ayllus chankas y yanawaras.

En otro tiempo por esas tierras pasaron los hacendados y los senderistas pero no lograron doblegar a sus habitantes. Por esas tierras pasarán los chinos pero Cotabambas permanecerá en la Historia.

DESORIENTACIÓN

Naturalmente, al alimentarse de las noticias de Lima, los ciudadanos de la calle y todos aquellos que deben tomar decisiones políticas andan desorientados (me refiero a los empleados del Estado: ministros, asesores, congresistas, policías, fiscales). Porque los medios ahora dicen que la protesta en Las Bambas ha terminado con una tregua de cuarenta y cinco días y que todo ha regresado a la normalidad en Apurímac.

Sin embargo, un comunero de Las Bambas me dice que “cuando llegaron altos ejecutivos de Lima, los alcaldes de Cotabambas solo participaron para hacer llegar sus peticiones a favor de su gestión y se olvidaron de los deudos y del pliego de reclamos de las comunidades. Fue una desgracia”.

En otras palabras, la tregua fue solo de los alcaldes porque, según el diario La República (http://larepublica.pe/impresa/politica/815124-carretera-en-las-bambas-continuara-bloqueada) en las cuatro comunidades donde comenzó la protesta el paro continúa. Con razón Martín Vizcarra declaró lo siguiente: “Hemos explicado que queremos cumplir, queremos hacer un cronograma y hay proyectos simples que podemos hacerlos en meses, pero otros proyectos podrían tomar un año (…). No queremos ir solamente a apagar un incendio, queremos darles un proyecto integral de desarrollo”.

DERECHOS Y DEMANDAS

Hay dos escenarios claves en el conflicto: los derechos de las comunidades y las demandas de las autoridades locales, y cada cual debe tratarse con cuidado, sin combinar ambos intereses, como ha sucedido hasta ahora, con el perjuicio de las comunidades.

DERECHOS

En la crisis actual surgió primero la protesta de las comunidades del área de influencia directa e indirecta, afectadas por el megaproyecto Las Bambas: medio ambiente, propiedad privada, agua, atención prioritaria. Las comunidades (no solo son cuatro sino mucho más) piden el cumplimiento de los acuerdos firmados por la minera y que se les reconozca sus derechos de propiedad ancestrales como pueblos indígenas que son (Nación Chanka-Yanawara), además de comunidad campesina individual, que también lo son.

Surgió también en el camino del lado de las comunidades la propuesta de renegociación de los acuerdos con la empresa para que los comuneros entren como socios (“No queremos a los chinos como nuestros dueños ni como nuestros patrones, sino como socios”, dijeron los comuneros del área de influencia directa). En esta mesa el gobierno solo tiene el papel de mediador y garante de los acuerdos, pues se trata de un caso de derechos, entre ellos el de propiedad (y los derechos se definen en el plano legal, ya sea en los tribunales nacionales o internacionales).

Cuando se habla de renegociación, entiendo que se refieren a las nuevas reglas de juego de la empresa china dentro o cerca de los territorios comunales. ¿Y quiénes administran el territorio comunal? La asamblea comunal y, por tanto, el presidente de la comunidad. A esta mesa los alcaldes y el gobernador regional solo pueden asistir como observadores, si es que las comunidades lo permiten. Este pliego de reclamos no fue atendido por el gobierno, de allí que las cuatro comunidades continúan en protesta.

DEMANDAS

En el segundo plano se encuentran los alcaldes y los dirigentes de frentes de defensa de la provincia de Cotabambas y de la región que se sumaron a la protesta de las comunidades. Apurímac tiene demandas legítimas que deben ser atendidas oportunamente (y las demandas se solucionan en el plano político).

El Estado peruano tiene una deuda con esa región, históricamente olvidada, donde el gobierno solo aparece cuando se trata de entregar sus recursos mineros pero que siempre estuvo ausente.

Esos recursos no son renovables, por tanto si ahora se van en camiones, jamás volverán. Seguramente alguien me mostrará cifras de crecimiento económico abismales de Apurímac en el último año pero vayan a esa región y caminen por sus comunidades para que hablen con criterio sobre la base de la verdad. Tal crecimiento no existe. La pobreza es total.

A este grupo de alcaldes y autoridades escuchó Vizcarra en su viaje a Cotabambas. Eso fue todo.

“HUMALADA”

La palabra “humalada”, que se usa mucho en las comunidades, ya debe ser parte de los peruanismos. Es cuando en tiempos de crisis una autoridad se esconde debajo de las faldas de la señora y toma decisiones sobre la base de los chismes o de los juicios de gente que se denomina experta, juicios que están totalmente alejados de la realidad.

Cuando el año pasado surgió la crisis de Las Bambas, alguien le dijo a Humala que solo valía reunirse con los “representantes democráticamente elegidos” de Cotabambas (se refería a los alcaldes, como si se tratara de un problema de democracia y no de un problema de derechos) y no con los dirigentes de frentes o presidentes de comunidades. Sus funcionarios (los mismos que siguen ahora) se reunieron con los alcaldes y con el gobernador regional y no solucionaron el problema. Al final lo congelaron y le dejaron como herencia al actual gobierno.

PPK ya cometió su primera “humalada”. En vez de ir personalmente (quizás por temor de que le digan que es socio en la empresa de camiones que lleva el concentrado a Matarani), envía al vicepresidente, y el vicepresidente se reúne con los alcaldes para ver sus demandas.

 No estamos diciendo que el gobierno no se reúna con los alcaldes; los alcaldes tienen que participar en todas estas reuniones pero no por encima ni por debajo de las comunidades.

Por eso, mientras la empresa y el gobierno no se sienten con los verdaderos propietarios (las comunidades) y solucionen el problema de derechos de una vez, suponemos que, después de una paz temporal, la crisis en el proyecto Las Bambas volverá. Porque desde el gobierno no se está atacando el problema central.

(*) Periodista y escritor.

http://tankaramaru.blogspot.pe/



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