El fútbol un negocio muy rentable para los empresarios


su-majestad-web

Nos hemos convertido en proveedores de materia prima, para que otros países disfruten con nuestros productos. Una lástima. El fútbol, acabó.

Escribe: Por Norma Estela Ferreyra

Los seres humanos somos manipulados por expertos, que manejan nuestra psiquis como ellos quieren, con el propósito de explotar al máximo, a los seres humanos, hasta lograr sacarles el máximo provecho a su talento deportivo.

Así, el jugador se va transformando, lentamente, en un objeto, que  llenará de dinero a los  empresarios, quienes se encargarán de todo aquello, que sirva para mantenerlo ganando mucho dinero, pero no tanto como quienes se benefician con el espectáculo continuado de ese deporte, aún a costa de matar al fútbol mismo.

Como mujer, que no he llegado a sufrir los manejos emocionales o pasionales de los varones amantes del fútbol y por ello, puedo ver fríamente, lo que sucede cuando, a veces, nos preguntamos por qué un jugador de nivel internacional, juega mejor en el Club de otro país, que en el seleccionado de su propia patria, en un campeonato mundial.

Es la misma pregunta que nos hacemos cuando un docente,  trabaja en una escuela privada; por la mañana y por la tarde en una escuela pública. Y  en la privada termina el programa, no falta nunca y eso no ocurre en la escuela pública, siendo que se trata de la misma persona.

Claro que estoy hablando de generalidades, ya que siempre hay excepciones.

En el caso del jugador, que es el tema que quiero desarrollar, vemos que el talentoso hombre de barrio que llega a la cima en este deporte tan popular, se convierte en un empresario de su propia esclavitud. Sí, es un esclavo con mucha riqueza. Y desde que comienza a ganar dinero, que es el primer paso con que doblegan su voluntad, van surgiendo los pases, las compras y ventas de ese  jugador, hasta que termina en un equipo extranjero, lejos de su familia de sangre, de sus amigos, pero con cuentas abultadas en dólares.

Esa situación, va convirtiendo al jugador en un esclavo, a quien le dicen cuándo va a dormir con su esposa, qué puede comer, qué tomar para un resfriado, cuando puede divertirse o viajar para ver a la familia que quedó en su país, en fin, un esclavo muy adinerado, que además es asediado, debido a su fama, por el sexo opuesto y otras personas famosas, por la prensa, por periodistas de todos los sectores, que lo llevan a ser un artista.

Y claramente, se va transformando en un adorador del lujo, de la fama, de los aplausos, de las entrevistas, etc. Es modelo en tapas de revistas, o sea, es otro ser diferente al que salió del barrio. Entonces, ese muchachito, que aprendió jugando en el potrero, en el baldío o en la playa, transpirando la camiseta, se va transformando en otro. Ahora sus piernas tienen valor en moneda fuerte y cualquier golpe, les puede privar de los goces de esa felicidad que le da la fama, con sólo salir a la cancha.  Comienza a sentirse algo especial, como un Dios del Olimpo, que enloquece a las multitudes, las que a su vez, son exacerbadas hasta por los locutores, que cantan el gol como si se estuvieran infartando, y las hinchadas más feroces, son mantenidas económicamente por los clubes, para que su pasión no decaiga, hasta el punto, que han llegado a matar a otro de  la hinchada contraria.

Algo así, ocurre con los partidos políticos, que hacen las mismas manipulaciones con sus seguidores. Y los llevan a la plaza, a la cancha, en fin, se comportan como ganado conducido al matadero, por expertos.

Imaginen cuánto puede lograr el dinero, que un chico que logra triunfar en un deporte tan masivo y popular, es vendido, reiteradamente, como se hacía con los esclavos de la antigüedad, pero con la diferencia de que aquellos no necesitaban talento, sino tener dientes sanos como los caballos y los brazos fuertes, para trabajar duro. En cambio, los futbolistas deben actuar en ese circo romano moderno, que ahora se llama cancha, donde deben luchar por más de 3 horas, un duelo donde todos deben quedar vivos, para la futura diversión de la plebe, pero principalmente, para hacer ricos a quienes dirigen esos campeonatos, con árbitros non santos e hinchadas dispuestas a todo.

¿Y el fútbol? A quién le importa.  ¿Y la camiseta de la patria, en los mundiales? Tampoco cuenta. Lo único que tiene valor es el dinero. Y de tanto en tanto, algún juego bonito, habilidoso, para mantenerse en el mercado. Eso sí, con mucho cuidado, no sea que la camiseta se manche con traspiración, o un esguince perturbe su rendimiento en el Club extranjero, que le paga en dólares.

“Tristeza náo  tem fim, felicidade sim”, dirían los brasileros, pensando en el fútbol de otros tiempos, donde los grupos de poder económico, no convertían a los grandes jugadores en esclavos, que ignoran que lo son.

“Riqueza, si tem fim, vida que nao vai voltar” cantarían ellos hoy, al ver destruido su deporte favorito, por el capitalismo desbocado y mafioso, del siglo XXI.

Nos hemos convertido en proveedores de materia prima, para que otros países disfruten con nuestros productos. Una lástima. El fútbol, acabó.

06/11/2016

http://www.barometrointernacional.com.ve/2016/11/06/futbol-negocio-rentable-los-empresarios/



Categorías:Actualidad, Análisis, Fútbol, Internacional, Poder mediático, Prensa Alternativa

Etiquetas:

A %d blogueros les gusta esto: