LOS GOBIERNOS VAN DE CUMBRE EN CUMBRE…


CENTRO DE ESTUDIOS DEMOCRACIA, INDEPENDENCIA Y SOBERANIA – CEDIS

LOS GOBIERNOS VAN DE CUMBRE EN CUMBRE…

“Los gobiernos van de cumbre en cumbre, en tanto que los pueblos van de abismo en abismo”, Esta frase dicha en su momento por el  Comandante Hugo Chávez Frías, líder de la Revolución Bolivariana de Venezuela bien puede enmarcar nuestro análisis correspondiente al mes de noviembre.

La reciente clausura de la XXIV Cumbre del Foro Económico Asia- Pacifico celebrada pomposamente en Lima, nos ha permitido evocar esta caracterización  certera del momento por el que atraviesan nuestros países.

UN DEBATE ESTÉRIL Y VIRTUALMENTE IMPRODUCTIVO

Los observadores han coincidido en señalar que el tema central de la discusión entre los Jefes de Estado y de Gobierno de las 21 economías mundiales registradas en APEC estuvo orientado a fustigar el “Proteccionismo” y alentar en cambio “El Libre Comercio”, como si se tratara de dos recetas contrapuestas, una favorable y otra contraria a los intereses de los pueblos. Ambas, en verdad responden a un  mismo modelo de dominación y corresponden a periodos de crisis del sistema dominante. Sus diferencias son cosméticas, y no interesan realmente a los pueblos.

Los países que lograron alcanzar metas de desarrollo y entregar niveles socialmente útiles a sus pueblos; fueron aquellos que afirmaron el rol fuerte del Estado en la economía y la planificación  indispensable para asegurar una adecuada inversión  y distribución  de la riqueza.. Esa ha sido la experiencia concreta de  nuestro continente, donde las corrientes progresistas alentaron el desarrollo a partir de una política industrialista y la presencia de un Estado vigoroso y con  iniciativa. Lo otro, lo administrado por la derecha tradicional y sostenido a partir del “Libre comercio” y los “Tratados” con el Imperio, no hizo más que remachar la dependencia, arrasar con los derechos de los trabajadores, incrementar la desocupación, esquilmar la riqueza de nuestros países y deteriorar el nivel de millones de personas.

En este marco es que las “Cumbres” -como la APEC y  otras- no resuelven nada. No hacen otra cosa que alentar ilusiones en las mentes de la gente más incauta. Hubo muchas en el pasado y habrá más, con seguridad, en el futuro, pero los problemas de los pueblos seguirán intactos en el área de dominación capitalista sin que las “bondades” del “libre comercio”, o el “proteccionismo”, derramen una lágrima por su suerte.

La “prensa grande” en nuestro país no ha escatimado loas para la Cumbre, pero ha idealizado la presencia del Presidente Obama y su ostentosa parafernalia, en tanto que ha ocultado con el mayor desenfado los mensajes de Vladimir Putin, el Presidente Chino o el  mandatario de Vietnam, que han  aportado no sólo expresiones distintas sino también realidades evidentes de una economía  en recuperación y crecimiento.  

Es claro que el capitalismo atraviesa una aguda etapa de crisis. Su proceso de descomposición se expresa en  sucesivas convulsiones. Eso permite que hoy se evidencien más sus desgarros, y su incompetencia;  que lo lleva a marchar de “un modelo” de dominación a otro sin resultados reales para la humanidad. Desde el llamado “Consenso de Washington”, que puso de  moda el Neo liberalismo, los Tratados de Libre Comercio, las recetas fondomonetaristas, y la creciente depredación de las riquezas de los países; se han enriquecido las grandes corporaciones en tanto que se ha debilitado la economía y la capacidad de gestión de los países en vías de desarrollo. Como la crisis disminuye la tasa de ganancia para los poderosos, el sistema recurre al capital ficticio, que finalmente salva a la banca, pero hunde a los pueblos.

En Estados Unidos, hoy, 50 millones de personas que sufren de manera directa los efectos de la crisis. Han visto disminuidos sus salarios, han perdido sus pensiones, sus viviendas y sus más elementales posibilidades de desarrollo. En ese país conquistado originalmente por el más estrecho puritanismo británico, se ha afirmado la gestión de una minoría indolente, que ha sido certeramente calificada por el escritor peruano Eduardo González Viaña: viejos, pobres, ignorantes y blancos, que busca colocar al mundo bajo su dominio, pero que es incapaz de resolver sus problemas más elementales. Allí prima el caos, la inseguridad ciudadana,  el racismo y la xenofobia; expresiones todas que explican el desenlace electoral del pasado 8 de noviembre y la elección de Donald Trump, como el nuevo mandatario de los Estados Unidos. Un país originalmente de migrantes resulta hoy incapaz de atender os requerimientos básicos de las poblaciones migrantes a las que conquistó con el spot del “sueño americano”, y que hoy largamente defrauda.

EN EL PERU SE EXPRESAN LOS ELEMENTOS DE LA CRISIS

En nuestro país se hace evidente la crisis del sistema imperante. El neo liberalismo, impuesto por la dictadura de Fujimori, está en la base de la descomposición  económica, política y moral del Perú. Si hoy  pululan las mafias que se enriquecen impúdicamente a costa de millones de peruanos en temas de salud, educación, vivienda y otros; si los sicarios matan  personas por encargo; si hay atentados sorpresivos y sospechosos que generan muertes inocentes; son –todo eso- el legado del fujimorismo que se empeña aun hoy, en perturbar la vida de los peruanos. Lo  lamentable es que el gobierno de Pedro Pablo Kuczynsnki se resiste a abandonar ese “modelo” porque sabe que finalmente, responde a sus propias concepciones de clase.

El mandatario peruano oscila entre Trump y Obama, pero no tiene agallas para optar por los intereses de la población, antes que por el Neo liberalismo.. Por eso, sus recetas son ineficientes para la agricultura, las PYMES, el comercio informal, la inseguridad ciudadana o incluso el imperio de las mafias, como lo acreditara fehacientemente el caso del Doctor Moreno y otros “asesores”  de oscuros antecedentes fujimoristas.

Algunas disposiciones parecieran orientarse a aliviar en algo la situación de las masas, como el anunciado recorte del IGV   en un 1 %, pero objetivamente la medida será superada por el incesante incremento del costo de vida, debido al mercantilismo  que impera,  y el afán de competencia –y de ganancia – entre los productores; en un país en el que el “consumismo” se ha convertido en el pan del día de los  medios de comunicación. Aquí, en efecto, el comprar es una suerte de rito, y no un  simple acto destinado a satisfacer una necesidad.

Las medidas económicas dictadas por el gobierno, incluso aquellas, producto de las “facultades delegadas”. No responden a los requerimientos puntuales de la población, que  vive acosada Por la crisis y la descomposición moral de la clase dominante.

Objetivamente, el gobierno  vive sometido y chantajeado por la mayoría parlamentaria fujimorista que busca una crisis, acosa a Ministros e  impone las cosas a su capricho. La elección de miembros del Directorio del Banco Central de Reserva -Chlimper Rey y Cuba- constituye la expresión de la desfachatez de la Mafia, que se zurra en  las normas, leyes, procedimientos y aún en la ética y el respeto que se merecen las instituciones. Ahora,  la Mafia desde el Poder Legislativo cambiará la composición del Tribunal Constitucional para liberar a Fujimori, y luego cambiará los procedimientos electorales con el propósito de eliminar la segunda vuelta electoral gracias a la cual, el Perú pudo salvarse dos veces del la satrapía de Keiko Fujimori  y su camarilla corrupta, que hoy mantiene bajo un manto cómplice de impunidad. Por ahora,  tratará de traerse abajo al Gabinete Zavala y derrumbar la Ley Universitaria para restablecer prebendas.

Tragedia recientes, como la de Cantagallo y  Larco Mar, tienen todo el perfil de haber  sido accionadas por grupos mafiosos metidos en peligrosas actividades sediciosas. Por eso resulta muy importante, también investigar la captura de sospechosos que trasladaran recientemente de Ica a Lima 300 cartuchos de dinamita; y anotar el retorno al escenario político de  Oscar López Meneses –considerado virtual Jefe de la Estación de la CIA en el Perú, que hoy sale orondo a declarar en los procesos que alienta la Mafia contra Ollanta Humala y Nadine Heredia

EL FRACCIONAMIENTO DE LA IZQUIERDA PERJUDICA AL PUEBLO

Recientemente, en el denominado “campo popular”, se registraron movimientos de ruptura. En el Partido Comunista del Perú –“Patria Roja”- se produjo el retiro de un  apreciable núcleo de militantes y activistas de su organización  juvenil. En paralelo, en el mismo partido, la ruptura oficial con Gregorio Santos generó el alejamiento de militantes de ese mismo Partido en diversos lugares del país.  

En el Frente Amplio, se concretó la voluntad de los seguidores de Verónica Mendoza, que resolvieron crear su propia organización partidaria e inscribirla directamente ante el Jurado Nacional de Elecciones, para no depender más de Tierra y Libertad y de su dirigente Marco Arana.

Ambos procesos  han  sido celebrados por los órganos de prensa de la reacción para graficar una “crisis”  en la Izquierda. Pese a su intención, los “medios” no lograron, realmente  explotar el tema en su beneficio.

Los llamados “rupturistas” se marcharon de sus organizaciones originales arguyendo motivos diferentes. Pero no mostraron  actitudes ofensivas ni formularon diferencias profundas de orden ideológico, o político. En el primer caso, el tema bien podría considerarse un descontento definido con  la conducción  y gestión  de su estructura política. Y, en ambos, la voluntad de hacer vida propia sin ataduras legales u orgánicas que los maniaten. Quizá, más en el segundo que el primero, asoman afanes de corte electoral vinculados a los comicios que se avecinan.

INSISTIMOS EN LA APREMIANTE NECESIDAD DE SUMAR

El país sabe que no habrá elecciones hasta el 2018. Y que los comicios nacionales sólo ocurrirán el 2021.  Nadie debiera sentirse presionado, entonces, por un escenario electoral que asoma a distancia. Si alguien –cautelosamente- juzga prudente  tomar medidas que le garanticen su participación en los comicios próximos, sin depender para ello de nadie, está en su más pleno derecho. Pero, a nuestro juicio, la unidad que no es causa perdida, ni puede verse a partir de una óptica electoral, sino política.

Como se ha dicho, sería muy bueno que todos nos juntáramos en un solo Partido, fuerte y unido Pero eso resulta, por lo menos ahora, un sueño. Lo que no debe ser visto como un sueño, es que TODOS LUCHEMOS POR UNA MISMA CAUSA.

Esto significa que los distintos contingentes del escenario popular pueden marchar separa        dos, pero golpear juntos. Y eso es posible si se desarrolla un efectivo trabajo   unitario. Si somos capaces de confluir en tareas comunes y en objetivos propios.

En lo que a nosotros se refiere -el CEDIS- lo anunciamos recientemente en el exitoso evento celebrado el pasado 11 de noviembre, al iniciar los celebratorios del  centenario de la Revolución Socialista de Octubre. En esa línea de trabajo, iniciamos un proceso que, poco a poco, irá dando fruto. Por lo pronto, contactamos ya con algunas organizaciones juveniles  y políticas de peso regional o nacional. Y propusimos, en todos los casos, lo mismo: forjar la unidad a partir de una base política a partir de un  programa, y una plataforma unitaria, además de la realización de eventos conjuntos que nos permitan acumular fuerza, generando confianza en nuestra lucha.

Es en ese espíritu que citamos a José Carlos Mariáategui y los reivindicamos siempre:: “lo que importa  es que esos grupos y esas tendencias sepan entenderse ante la realidad concreta del día. Que no se esterilicen  bizantinamente en ex confesiones y ex comuniones Que no alejen a las masas de la Revolución con el espectáculo de las querellas dogmáticas de sus predicadores. Que no empleen sus armas, ni dilapiden su tiempo en herirse unos a otros, sino e n combatir el orden social,  sus instituciones y sus crímenes.”

Hay que buscar, entonces,, la coincidencias básicas. Democracia verdadera, independencia,  soberanía, atención a los trabajadores y a los pueblos medio ambiente, inclusión social y solidaridad activa con el proceso emancipador latinoamericano.

Por esa ruta,  avanzaremos.

Lima – Perú, 23 de noviembre del 2016

Centro de Estudios Democracia, Independencia y Soberanía (CEDIS)



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