Fidel es sentido del momento histórico


fidel-castro_0

Escribe: Irene León            

26/11/2016

Fidel vivió tanto y llegó tan lejos que no es exagerado decir que hasta en los lugares más recónditos del mundo su nombre se hizo sinónimo de revolución.  Con Fidel el mundo pareció un pañuelo y el poder del pueblo se vio tan ignoto que intrépido acudió hasta Angola,  Argelia o Sudáfrica a combatir por causas de la humanidad que él postuló como esenciales: la dignidad, la autodeterminación, la justicia.

Con Fidel, Cuba  tejió una telaraña de relaciones internacionales que no omitió a nadie, tanto así que ese país se levantó temprano como una potencia mundial de la solidaridad y la amistad entre los pueblos, incluso en tiempos en los que el Caribe era para muchos una abstracción.

Fidel entendió el mundo como un todo y llegó a hablar de la humanidad con la misma cercanía y sentido de pertenencia que hablaba de Cuba.  En su palabra la humanidad era solidaria, generosa, triunfadora en valores y la lucha por el socialismo fue postulada como el camino para construirse de ese modo. Pero  nunca fue retórico[1], su obra habla de estrategia, de pensamiento profundo, propio y crítico, de configuraciones alternativas del poder, tanto en la geopolítica como casa adentro.

En su palabra la emancipación de la persona tiene tanta importancia como la autodeterminación de los pueblos, ambos aparecen como condición del otro, son un ejemplo sus apuestas por la igualdad de las mujeres, como lo destacan Yolanda Ferrer y Carolina Aguilar[2]: en un esfuerzo permanente de coherencia entre la voluntad política y  hechos para cumplirla.

Con esa mirada de humanidad, en sus más recientes escritos y alocuciones destacó la importancia de la Soberanía Alimentaria para el mundo, con la misma vehemencia con la que impulsó la reforma agraria en los más tempranos momentos de la revolución en su país.  A Fidel le preocupaba la sustentabilidad y la coherencia, por eso valoró y sabemos que incluso practicó la agroecología, no sólo como una técnica agrícola sino como un acercamiento a la reproducción de la vida.  

Son significativos asimismo, sus llamados a la convivencia pacífica, su alerta sobre el peligro nuclear y el armamentismo, que en el siglo XXI tienen configuraciones mercantiles y proyecciones bélicas infinitas, con estrategias comerciales para destruir y reconstruir, sin importar el destino de la vida humana y planetaria.

Si en los 70 Fidel alertó sobre los anacronismos de la deuda externa, recientemente llamó la atención sobre los desafueros del capital financiero y sobre los avances del libre comercio, convertido en columna vertebral de la globalización capitalista.  

Llamó a pensar y construir una integración latinoamericano-caribeña distinta de la planteada por el mercantilismo.  En esa línea concibió, conjuntamente con Hugo Chávez,  la Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra América -ALBA- y una sustancial perspectiva de mundo multipolar, en el que una región integrada podría contribuir no sólo a la sostenibilidad del planeta sino a protegerlo de su destrucción.

Su estrategia política para cambiar el mundo es una revolución de proceso, de esfuerzos y construcción de felicidad,  que en sus palabras se dice así:   “Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender los valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo”[3].

Pero tanta sabiduría ya no podía caber en un sólo hombre: Fidel se hizo revolución eterna hoy.

[1]             Fidel Castro Ruz, De la Sierra Maestra a Santiago de Cuba, La contraofensiva estratégica, Publicaciones del Consejo de Estado, Cuba, 2010

[2]             Fidel Castro Ruz, Mujeres y Revolución, Editorial de la Mujer, Cuba, 2006

[3]             Fidel Castro Ruz, Discurso 1 de mayo 2000, http://www.pcc.cu/conceptorev.php

http://www.alainet.org/es/articulo/181970



Categorías:Actualidad, Historia, Personajes, Revolucionarios,

Etiquetas:, , ,

A %d blogueros les gusta esto: