Perú.  Algunas cosas en serio sobre la corrupción


flecha de corrupcionEscribe: Lucía Alvites

04/01/2017

“Lo mismo ocurre con el sistema político electoral del Perú, tan cerrado a la posibilidad de nuevas fuerzas políticas, tan condicionado por el uso de grandes cantidades de dinero, que no solo es asombrosamente antidemocrático sino que es casi un llamado público a la corrupción de la política”

Simbólico y sintomático. El Perú despide el viejo año y entra en el nuevo teniendo como tema noticioso central un nuevo gran escándalo de corrupción. La empresa constructora brasilera Odebrecht “invirtió” 29 millones de dólares entre el 2005 y 2014 en coimas a funcionarios públicos del Perú, de los cuales 20 millones habrían sido del segundo gobierno de García.

Igual de simbólico y revelador es el hecho que el destape de este robo a los intereses nacionales y a los bolsillos de todos los contribuyentes peruanos no provenga de nuestros medios de comunicación ni de nuestro Poder Judicial, sino de una investigación realizada tan lejos de ellos como es una corte en Estados Unidos. Por más que, como siempre, debamos soportar que hasta comentaristas de chismes de farándula y públicos cómplices mediáticos de los sectores políticos más corruptos en la historia peruana adopten poses de indignación y honestidad, tan pasajeras como insustanciales.

Si hemos de decir algunas cosas en serio sobre la corrupción, lo primero es reconocer que los concentrados medios de comunicación peruanos son un factor clave para tolerar, normalizar y hasta legitimar la corrupción. Tanto por su silencio cómplice frente a la corrupción, como por el rebaje de la capacidad crítica de la ciudadanía a través de la industria de la TV basura. Porque, seamos sinceros, ¿acaso la corrupción no es una necesaria consecuencia de los antivalores de la competencia, el egoísmo y el lucro como indicadores de éxito; de los intereses privados endiosados por encima y en contra de lo público, que estos medios inculcan las 24 horas?

El extendido “roba pero hace obras” es testimonio de ello. Y lo es más aún el hecho que la mayor fuerza electoral y congresal del país sea la heredera y actualizadora del régimen Fujimori-Montesinos, el más corrupto y criminal de nuestra historia.

Lo mismo ocurre con el sistema político electoral del Perú, tan cerrado a la posibilidad de nuevas fuerzas políticas, tan condicionado por el uso de grandes cantidades de dinero, que no solo es asombrosamente antidemocrático sino que es casi un llamado público a la corrupción de la política. ¿Acaso es casualidad que sean exactamente los sectores más corruptos los mismos defensores de ese subdesarrollado andamiaje electoral?

Felizmente, eso no significa que la gente no castigue a los corruptos, la votación de Alan García en las últimas elecciones demuestra con creces que la complicidad mediática e institucional tiene límites.

Más esperanzador aún, existen personajes políticos que a pesar y en contra de esas realidades, vienen haciendo una trayectoria de lucha contra la corrupción seria y coherente, con objetiva credibilidad y legitimidad cada vez es más notoria. Por añadidura, son jóvenes. ¿Hace falta que dé nombres?

A ellos debemos avances en la lucha judicial, parlamentaria y en el desarrollo de una conciencia para adecentar la política peruana. Ellos nos demuestran que la lucha contra la corrupción no se improvisa.

Fuente:   http://diariouno.pe/columna/algunas-cosas-en-serio-sobre-la-corrupcion/



Categorías:Actualidad, América Latina y el Caribe, Análisis, Corrupción, Elecciones en Perú

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