Mempo Giardinelli:”Carta pública a Mario Vargas Llosa”


unnamed (1).png27/02/2017

El reconocido escritor y miembro de El Manifiesto Argentino en diálogo con Carlos Polimeni por Radio del Plata acerca de su “Carta pública a Mario Vargas Llosa” publicada hoy en su columna habitual de los lunes en Página 12.

Mar 2, 2017

Carta pública a Mario Vargas Llosa

 Por Mempo Giardinelli

Admirado Maestro, dondequiera se encuentre:

No he tenido la fortuna de ser su amigo cercano, aunque como usted bien sabe me considero su devoto discípulo. Las dos veces que nos vimos, una en Buenos Aires, otra en Lima, nos saludamos con afecto y además he recibido otro par de veces sus saludos. Pero lo para mí más importante es haber leído casi toda su obra con deleite y pasión. Todavía enseño en mis clases de grado y posgrado sus novelas, por lo menos una por año –en 2016 retomé “Los cachorros”– y siempre sus lecciones sobre Flaubert y Arguedas.

Desde luego que no comparto ninguna de sus ideas políticas, pero hasta ahora opté por no contradecirlo y lamenté en silencio diversas declaraciones suyas. Cada vez que lo vi en la tele cambié de canal en homenaje a la calidad de su prosa, su poética y la carnadura de sus personajes. Incluso cuando en 2012 se armó un jaleo en Buenos Aires porque usted iba a inaugurar la Feria del Libro, yo escribí en este mismo diario que su Premio Nobel era “irreprochable porque en él se premió una estética literaria moderna, innovadora, original y escrita en los márgenes de la civilización imperial”. Y también escribí que “más allá del enorme narrador que es, también es un cruzado neoliberal, de esos que se espantan ante cualquier gesto o corruptela kirchnerista pero a Menem le toleraron sin chistar que nos rifara el país, el petróleo, los ferrocarriles, los puertos y la mar en coche”. Y hasta ahí llegué, y después, cuando en 2015 usted hizo campaña electoral diciendo que “si fuera argentino, votaría por Macri”, también me impuse silencio a pesar de lo que me dolía mi país.

Pero aunque jamás retruqué sus opiniones ni mucho menos lo ataqué a usted –y tampoco lo haré ahora– sí quiero precisarle algunas cosas porque he visto con estupor la entrevista –es un modo de decir– que usted enhebró en Madrid esta semana con el presidente de mi país. Al verlo a usted aceptar y celebrar tanta mentira no literaria, supe que otro silencio ya era demasiado.

Y es que el gobierno que encabeza el Sr. Macri es un gobierno de estafadores, en primer lugar, porque llegaron al poder prometiendo lo que el pueblo argentino quería y necesitaba escuchar, pero decididos –ya entonces– a traicionar todas y cada una de aquellas promesas.

En segundo lugar es un gobierno de facinerosos y malvados insensibles que a lo largo de cuatro décadas, y bajo todos los gobiernos, han venido fugando del país alrededor de 350.000 millones de dólares que tienen escondidos en cuevas fiscales que llaman paraísos. Por eso entre lo primero que dispuso el Sr. Macri figura un “blanqueo” fiscal para dizque legalizar esas fortunas, las cuales ni siquiera retornan al país.

El Sr. Macri es hoy considerado por diversos medios del mundo (no los españoles, claro está) entre los cinco gobernantes más corruptos del planeta. Y el repertorio de sus escándalos –que ocultan los grandes diarios y sistemas televisivos argentinos– es impactante. Se sabe que hay más de 40 sociedades secretas vinculadas al Grupo Socma, propiedad de la “Famiglia” Macri. Y son públicas sus condonaciones de deuda y favoritismos, como en los casos del Correo Argentino (a su papá) y del Ferrocarril Sarmiento (a su cuñado).

Claro que a mí también me impacta ahora que usted haga como que ignora todo esto. El gabinete argentino se parece al del Dr.Caligari, con más de 50 funcionarios procesados (entre ellos el mismo presidente y la vicepresidenta), perversos vínculos con el brasileño affaire Odebrecht, uno de cuyos coludidos es un íntimo amigo y socio de Macri, que lo puso al frente de nada menos que una especie de FBI argentino (por decirlo con alguna gracia).

Usted debe saber, seguro, que reformaron por decreto la Corte Suprema de Justicia, y que ahora gobiernan a decretazos como hicieron por décadas los dictadores militares, aquí y en el Perú. Y seguro está al tanto de los favores obscenos a grandes latifundios y a empresarios avorazados que siguen acumulando millones mientras destruyen trabajo, educación, familias e ilusiones. En poco más de un año cerraron 7000 fábricas y emprendimientos productivos, dejaron en la calle a más de un millón de trabajadores, tienen a la educación pública en proceso terminal y para colmo en sólo 14 meses han multiplicado nuestra deuda externa casi ad infinitum, lo que nos obligará a un nuevo repudio que por ahora sólo unos pocos estamos denunciando que nunca se va a pagar porque no la vamos a reconocer.

Me cuesta creer que usted, Maestro, con su agudeza proverbial, se preste a esta farsa. Le pregunto, entonces: ¿Tan grandes son los negocios que preparan en España para recolonizarnos como hace cinco siglos, y como hace veinte años con Menem? ¿Tan enormes son esos intereses que usted echa por la borda una excelsa trayectoria literaria complaciendo a un patán que tanto se parece a su paisano Fujimori aunque éste tiene ojos azules y no rasgados?

Mi lealtad de discípulo y mi conciencia de pequeñez literaria no me impiden ver, con dolor, el triste papel televisivo de usted coreando lugares comunes para criticar al presidente venezolano, y encima todo cargado de tintes racistas y clasistas.

Me dio mucha pena su papel, Don Mario. Al verlo tan generoso y dócil frente al impresentable gobernante de esta tierra que a usted lo quiere y lee, yo sentí dolor pero también una cierta vergüenza. No hacía falta tanto.

Sin dudas, seguiré admirando su obra literaria, pero qué pena tan grande sentí al verlo, ahora, en edad provecta, haciendo un papel como el de Zavalita preguntando: “¿En qué momento se jodió la Argentina?”. Usted eludió en la tele una respuesta digna.

Seguiré devoto de su grandeza literaria. Pero sólo de ésa.

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Las cartas de Mempo Giardinelli al Presidente Macri

Segunda carta pública al Presidente

9 de junio 2016

Sr. Presidente:

Esta semana cumple usted seis meses en el máximo cargo del país y según parece el aniversario lo encuentra recuperado de su arritmia. Enhorabuena, sinceramente. Nosotros no somos de desear la muerte, ni vivamos el cáncer de nuestros adversarios ni los acusamos con ofensivas comparaciones equinas.

Dicho lo anterior le escribo disgustado por la suma de medidas antipopulares de su gobierno, que indican por lo menos una deshonestidad elemental: los argumentos que usted utilizó para lograr el poder fueron, como hoy se ve claro, una suma de mentiras sobre vivir mejor, un engaño masivo. Con todo el respeto que su investidura merece, y si acaso lee esto (digo, si lee, aunque seguramente alguno de sus lacayos lo hará) a muchísimos compatriotas nos parece indispensable que usted sepa que las personas decentes, o sea la gran mayoría de este país, estamos no sólo espantados por la insensibilidad de casi todos sus funcionarios, sino también alertados ante algunas medidas que sabemos que se cocinan en las sombras y de la manera más servil.

Una es, a mediano plazo, la reforma política que se rumorea ustedes planean imponer y que tendría como punto fundamental la eliminación del voto obligatorio consagrando a la vez el manipulable voto electrónico. Tal como en la madre patria de su gobierno.

Otro es el propósito de su gestión (todavía en secreto) de permitir que los laboratorios norteamericanos vuelvan a controlar el mercado argentino de medicamentos, en desmedro de la industria nacional y de la producción de genéricos. Sería un precio vil que usted nos haría pagar a todos los argentinos.

Y un tercero es la reconversión de la misión de las fuerzas armadas de la democracia en un instrumento de control social agravado. Ya se conoce su dizque “alianza estratégica” con el fundamentalista primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, ambos, él y usted, con la bendición del Sr. Paul Singer. Basta recorrer la web para enterarse del plan de reponer en nuestras tropas toda la porquería ideológica de esa supuesta lucha contra el narcopoder que los Estados Unidos jamás combaten en su territorio. Y plan que las destinaría a ser otra vez gendarmes de la bestialidad para disciplinar a Nuestra América, lo que las llevaría de paso, como es presumible, a ser de hecho protectoras del Narcopoder.

No sé si usted es consciente de esto. Con toda franqueza y respeto a la investidura presidencial quiero creer que no, que quizás usted no se da cuenta de la gravedad de lo que hace, o le hacen hacer. Lo cual no lo exculparía en absoluto del juicio de la Historia.

Como fuere, en el arduo presente que vive nuestra nación es un hecho que la protección de que usted goza para todo esto es poderosísima. Los mentimedios que manejan los hilos del que usted quizá supone su poder, siguen machacando con el caso Báez y la llamada “corrupción K” sólo porque los obsesiona ocultar lo que en las calles ya se llama “corrupción M”. Los esfuerzos de los tinterillos a sueldo no logran que ese circo sea exitoso. Por eso no consiguen que el Soberano ignore todo y no se enoje. Crece el repudio a la sucesión de asuntos turbios de su gobierno y de usted mismo, Sr. Presidente, y me refiero a sus negocios no declarados que ahora ya son de público conocimiento, igual que lo fueron las causas en que usted estuvo procesado, más todos los negocios de sus familiares y amigos íntimos, más las cuentas offshore y los millones de dólares que ahora quieren blanquear con esa especie de autoindulto fiscal. Todo eso no podrá ser tapado por más toneladas de mentiras que se arrojen sobre la pobre inocencia de la gente.

En apenas seis meses, Sr. Presidente, las principales medidas económicas de su gobierno significaron un fabuloso beneficio para decenas de compañías mineras, agroexportadoras, alimentarias, bancos y grupos industriales. Gente muy seria calcula que su gobierno ya transfirió unos 20.000 millones de dólares que obviamente se retacearon a destinos sociales. Y eso a la par de tarifazos que, además de a millones de usuarios individuales, afectan a varios miles de clubes de barrio, sociedades de fomento y todo el riquísimo, histórico entramado social de las clases medias bajas de nuestro país, sectores a los que ustedes supieron atraer con promesas falsas. Y hay además, aunque lo nieguen, por lo menos 150 mil argentinos que usted dejó en la calle con argumentos tan reaccionarios como racistas. Los dejó y deja usted, Señor, por más que las bocas las abran sus Chirolitas de doble apellido.

Ya es notoria la debilidad de latiguillos como “herencia recibida”, “sinceramiento de la economía” o las promesas de futuros venturosos que se dilatan de a seis meses. Es por eso que fastidian tanto la eliminación de retenciones, la inflación y sobre todo la bicicleta financiera del dólar barato para que sus sostenedores se forren como siempre y fuguen divisas del país. Sólo faltaría que se les ocurra un día de estos un corralito, aunque no creo que sean tan torpes, Sr. Presidente. Porque torpes no son, y ése es un mérito que hay que reconocerles: que les sobra astucia, audacia, muñeca y falsedad.

Reciba un respetuoso saludo, con el sincero deseo de que esté bien de salud.

descarga-49La Primera carta

10 de diciembre 2015

Sr. Mauricio Macri: Usted será desde ahora, y por los próximos cuatro años, también mi Presidente. No me alegra, pero respeto incondicionalmente el voto de la mitad mayoritaria de los argentinos. Por eso, y más allá de pensar que fue un voto equivocado, quiero decirle con el mayor respeto, como merece su investidura, lo siguiente:

1 Ante todo, que fue lamentable el sainete que usted y los suyos montaron para asumir. Festín de los mentimedios que lo sostuvieron y que son los verdaderos triunfadores del pasado 22N, fue una innecesaria muestra de rencor y autoritarismo. Pésimo comienzo.

2 De todos modos, y de cara al futuro, deberá recordar usted que la inmensa mayoría de los argentinos queremos –los que no lo votaron y muchísimos que sí– una economía nacional sometida al poder político y al servicio de los intereses populares, y no al revés.

3 Por eso no queremos que se ceda y se pague a fondos buitre a los que usted ya mandó a buscar 48 horas antes de asumir. Y no lo queremos no sólo por razones ideológicas o técnicas, sino también porque cada vez que nos endeudan sus economistas (muchos otrora servidores de la dictadura y el menemismo), lo hacen porque reciben comisiones fenomenales de los bancos, los buitres y los organismos multinacionales.

4 Queremos una reforma judicial que termine de una vez con esa corporación o “familia” cuasi mafiosa, que es arcaica, prebendaria, partidizada y corrupta. Y queremos una Corte Suprema que deje de ser funcional a sus mandantes mediáticos y a su partido, y que retome el espíritu de la Corte de 2004.

5 Queremos que Aerolíneas Argentinas e YPF sigan en manos del Estado. Que se mantengan y actualicen las AUH y se respeten y mejoren las condiciones de millones de jubilados. Que nunca más vuelvan las AFJP como se sabe que amigos suyos están planeando. Que continúe la restauración y mejoramiento de los ferrocarriles, a cargo y en manos del Estado. Que se sostenga y fortalezca el Plan Procrear para que más familias accedan a viviendas propias y dignas. Y que el fútbol siga siendo para todos y no lo reconviertan en negocio de dirigentes y empresarios.

6 Queremos que se defiendan las Universidades Públicas, se mantenga la gratuidad y en 2018 se celebre el Centenario de la Reforma Universitaria, que ha sido y es ejemplo en el mundo. Queremos que se sigan repatriando científicos y se coloquen más satélites Arsat en el espacio; que continúen las políticas educativas y culturales inclusivas, y que el mejoramiento de la calidad educativa no sea un negocio. No queremos economistas puestos a educadores.

7 Queremos que se apoye por todos los medios a la Industria Nacional, que da trabajo y genera divisas, y no que se reabran las importaciones basura que ya nos infectaron en los 90.

8 Queremos que continúen las políticas de Derechos Humanos, y bueno sería que usted se retracte públicamente de haber dicho que son “un curro”. Y que prosigan los juicios a los militares responsables de la dictadura, y se procese también a empresarios y civiles cómplices.

9 Queremos que continúen las vacunaciones gratuitas y que se mejore la salud pública en todo el país, en cantidad y en calidad. Que se siga con la fertilización asistida, el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género, a todo lo cual usted y su partido se opusieron y votaron en contra.

10 Queremos que su gobierno persista en la recuperación de las islas Malvinas por vías pacíficas, como bien hizo el gobierno saliente.

Y queremos muchas cosas más, Sr.Presidente, y entre ellas garantizarle algo importante: que no llamaremos “yegua” a su vicepresidenta ni a la gobernadora bonaerense, así como no los amenazaremos con la horca aunque roben, ni ofenderemos a sus familiares, vivos o muertos.

Y por supuesto también queremos que cesen los beneficios judiciales que le está brindando a usted ese fiscal rápido para los mandados que lo ayudó en la causa en que está usted procesado y además recortó en 12 horas el mandato de la Presidenta, perfeccionando así una última ofensa gratuita con una medida que es, además, absolutamente contraria a la Constitución aunque la apruebe una veterana jueza siempre oportuna.

En abril de 2010 escribí en este diario una nota rechazando la Medalla del Bicentenario que otorgara su gobierno municipal a la Fundación que presido en el Chaco. Lo hice para no tener que darle mi mano, que estaba y sigue limpia, y porque yo tenía, como tengo, una muy mala opinión respecto de sus cualidades personales, de gestión y sobre todo éticas. Ahora sigo pensando que es usted una persona por lo menos insincera que obviamente no es el presidente que la mitad apenas minoritaria de los argentinos quería. Pero así es la democracia y por eso no puedo sino desearle todo lo mejor por el bien de mi país. Que no es estrictamente el suyo.

Finalmente, corresponde recordarle que somos muchos, muchísimos los argentinos que esperamos que su paso por la primera magistratura de esta república dure sólo cuatro años y no sea especialmente dañosa. Confiamos en ello porque muy estrecha fue su mayoría y porque el pueblo argentino siempre vuelve. Y nosotros volveremos, no lo dude.

Reciba mi más respetuoso saludo.


(*)Mempo también es el autor de “La Revolución en bicicleta”

Fuente:  Pagina 12 y  Cosario de Mempo

 



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