VENEZUELA, EN LA HORA DECISIVA


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Escribe: Hernán de la Cruz Enciso (*)

Hace unos días, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela asumió temporalmente las competencias de la Asamblea Nacional ante el desacato del poder legislativo. Frente a los hechos, los “medios de difusión masiva” nos sirvieron de inmediato un menú muy variado, principalmente noticias risibles por contradictorias.

“¡Ruptura de la democracia en Venezuela!”, dijeron en grandes titulares. Solo unos días antes, esos mismos medios habían dicho que en Venezuela no hay democracia política; y si no lo había –como decían–, ¿entonces cómo se produjo la ruptura? (Antes de continuar debo aclarar que no son “medios de comunicación”, pues comunicación es diálogo libre, horizontal y comprensivo entre interlocutores, imposible de realizarse con masas sino entre dos o pocas personas. Los diarios, la radio, la TV, el cine, internet, etcétera, son medios de difusión o información masiva: vertical, manipulada y dominada por empresas, gobiernos, iglesias, desconocidos y similares).

Yo no soy chavista ni socialista (soy tawantinsuyano, a mucha honra), ni tengo intereses en contra o a favor de Venezuela, pero conozco ese país en algo, por haber recorrido sus llanuras inmensas y sus pueblos rodeados de naranjos y cañaverales estudiando de muy cerca el proceso productivo agrario en las cooperativas. Con una pequeña franja de cordillera en la frontera con Colombia, Venezuela es sobre todo llanura tropical, atravesada por anchos ríos, como los ríos de nuestra selva amazónica.

Para empezar, debo decir que en nuestro país no hay libertad de expresión ni de prensa. Soy un periodista que ha trabajado en varios medios importantes de Lima de los noventas (“Última Hora”, “El Nacional”, “Onda”, “Diariouno”, “La Mañana”, “Gestión”, “La Razón”, “El Sol”, “El Peruano” y otros), y lo cierto es que no debemos creer todo lo que dicen los periódicos, los canales y las radios sobre Hugo Chávez y Venezuela. Lo que hay en nuestro país son empresarios que son al mismo tiempo dueños de bancos o minas o pesqueras y accionistas de esta prensa, y ellos deciden qué publicar y qué esconder, siempre pensando en sus intereses. Al ministro que choca con sus intereses, al día siguiente lo convierten en ladrón, en maricón o asesino; al alcalde que no les da obras, de inmediato lo hacen corrupto, inútil o mujeriego. ¿Saben ustedes que algunos accionistas del Grupo El Comercio, que agrupa a varios periódicos de Lima (“Ojo”, “Gestión”, “La República”, “Trome”, “El Comercio”), eran socios de Odebretch? ¿Saben ustedes que los otros medios llamados independientes son de los israelíes o están financiados por supermercados chilenos? ¿Saben ustedes que los únicos medios creíbles y parcialmente independientes son los llamados medios alternativos: radios, periódicos, blogs y canales locales?

CHAVEZ, EL HUMANISTA

Conocí el pueblo donde nació y vivió Hugo Chávez, unas chacras cerca de Barinas. Cuentan sus vecinos que Chávez, que vivía con su abuela, vendía de niño unas “arañas” (dulces de naranja) para comprarse unas alpargatas (zapatos) porque el país se encontraba en crisis total y el sueldo de sus padres profesores alcanzaba con las justas para comer. Si los maestros vivían en esas condiciones, imaginen las condiciones extremas en que vivían los campesinos. La pobreza era tal en el campo, que miles de personas terminaron migrando a Caracas, la capital, y se encontraron con un problema mayor: la falta de trabajo, viviendas y servicios básicos.

Hace años vienen diciendo que Chávez es el diablo en persona (ahora es Maduro). Pero la vida de Chávez es muy interesante. Como militar brillante, tenía asegurada una vida tranquila, pero en algún momento se preguntó, como nos preguntamos en el Perú: “¿Por qué hay tanta pobreza en un país tan rico en petróleo? ¿Por qué hay pocos ricos, que se han hecho extremadamente ricos sin trabajar, y hay tantos pobres sin vivienda, que a pesar de que trabajan día y noche no pueden tener una vida digna? ¿Qué está fallando en Venezuela?”. Y se puso a estudiar la realidad nacional a profundidad. De ese modo descubrió Chávez que había un problema de distribución de riqueza y, sobre todo, el país no tenía un horizonte claro. Como en el Perú de nuestros días, la economía no se democratizaba. Unas cuantas familias controlaban bancos, la industria, el petróleo, los medios de información masiva, los servicios, el congreso, todo el aparato del Estado, y la mayoría de esas familias vivía en Estados Unidos o en barrios residenciales de Caracas. Más dinero salía a Estados Unidos pero casi nada se destinaba a la salud y a la educación. Estos sujetos, llamados después por Chávez como “los escuálidos”, eran unos parásitos de apetito voraz que succionaban la sangre del país. El otro problema es que todos los presidentes eran impuestos por Estados Unidos, y las elecciones eran solo una careta para decir que hay democracia. Chávez vino a las pampas de Ayacucho un 9 de diciembre y allí comprendió, al escuchar a Velasco, que ya no se trataba de derecha o de izquierda sino de un asunto más profundo. Así comenzó una guerra política que aún no termina. Años después, Chávez tomó las armas de la Patria, no para matar venezolanos (como sucedió en algún momento) sino para darles libertad, soberanía y dignidad y distribuir la riqueza entre todos sus compatriotas. Intentó un golpe de Estado, que no prosperó, y se fue a la cárcel dignamente. Al salir postuló a la presidencia y ganó. Luego vinieron muchos cambios, empezando por la Constitución.

Chávez merece nuestra admiración de tawantinsuyano, no por su fallido Socialismo del Siglo XXI, sino porque nos enseñó el camino de la libertad como bandera de los pueblos y la soberanía como garantía de su existencia. Solo por eso. Y porque nació como un pequeño asteroide en el rincón más oscuro de Latinoamérica y se convirtió en una estrella gigantesca que aun después de muerto sigue brillando más allá del continente.

LOGROS DEL CHAVISMO

1.- Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la desnutrición en Venezuela disminuyó 57% y no es un problema de salud pública.

2.- Venezuela es el quinto país, en la región, con la mayor cantidad de médicos, por cada mil habitantes: 1,94.

3.- Se ha invertido el 64% de los ingresos totales del país, al área social: 732 mil millones de dólares, para el pueblo.

4.- En 40 años, los anteriores gobiernos construyeron cinco mil centros de salud. El chavismo, en 16 años, ha edificado nueve mil sedes de atención médica.

5.- La Unesco ha reconocido que Venezuela es el tercer país de la región, cuya población lee, en mayor medida.

6.- Desde la guardería hasta la universidad, la educación en Venezuela es gratuita: estudian 11 millones de venezolanos.

7.- Siete de cada diez alumnos han recibido su computadora.

8.- Han creado 44 universidades. Venezuela es el quinto país del mundo con el mayor número de estudiantes universitarios.

9.- Durante 16 años, el salario mínimo de los trabajadores se ha elevado treinta veces.

10.- 900 mil casas ha entregado el Gobierno, desde 2011, cuando se activó la Gran Misión Vivienda Venezuela.

11.- Venezuela cuenta con dos satélites propios: Satélite Simón Bolívar y Satélite Francisco de Miranda.

12.- En Venezuela, el 82,4% de sus habitantes se atienden gratuitamente a través del Sistema Público Nacional de Salud.

13.- El Gobierno, reconociendo que mantenía un 12% de pobreza extrema, activó seis mil casas de alimentación, en 2004, para atender ese sector.

14.- La Misión Barrio Adentro atiende de manera gratuita y directa a once millones 600 mil venezolanos, de los 30 millones que viven en el país.

15.- En Venezuela, entre 1999 y 2013, se han creado cinco millones de nuevos puestos de trabajo.

88.- Hasta el 2012, se adjudicaron 337 comunidades indígenas más de 1,8 millones de hectáreas rescatadas de las manos de los latifundistas.

89.- Etc.

ERRORES GRAVES

Dicen que Venezuela es el mismo infierno. Francamente es una exageración. Todos los países tienen problemas muy serios; por ejemplo el Perú en este momento va camino a una bancarrota económica (en febrero la recaudación tributaria cayó a 13,4% del PBI, la más baja en 14 años). Venezuela no es la excepción. Cuando visité Ticoporo, advertí que su problema más grande era la alimentación. La mayor parte de la alimentación del país se importaba de países vecinos. Claro, como sobraban dólares gracias a los altos precios del petróleo, se daban el lujo de comprar comida. ¿Y qué pasaría si un día cae el precio del petróleo?, les pregunté a los campesinos. ¿Con qué comprarían comida? No había respuesta.

Un país que se enfrenta a un país poderoso como Estados Unidos, que observa el petróleo de Venezuela como un bocadito, debe primero buscar la soberanía alimentaria. Los grandes cambios llevan años pero cuando no hay comida, un gobierno no puede durar mucho tiempo. La democracia no se come. Es similar el problema del Perú. Hace unas semanas por los huaicos hubo en Lima un problema de encarecimiento de precios, más por problemas de especulación que por desabastecimiento. En Venezuela ese problema es más grave. A la limitada importación de comida y otros productos de primera necesidad, se suma la especulación y el sabotaje de sectores interesados en generar desestabilidad. Aquellas familias (“los escuálidos”) que antes se llevaban millones a Estados Unidos nunca aceptaron que un soldadito mulato salido de los bosques les quite ese dinero y entregue a todos los venezolanos.

Aparte de la falta de comida a raíz del bajón inducido del petróleo, el otro problema de Venezuela es el modelo de desarrollo imperante: el socialismo. Debían escoger un modelo para afrontar tiempos de guerra asimétrica o de cuarta generación pero optaron por un camino más suave, muy condescendiente con los enemigos de la Patria. El socialismo-capitalismo puede ser parte de un camino pero no el camino principal, menos el objetivo de un país ni un destino. El objetivo era alcanzar la categoría de primera potencia de Latinoamérica, con enemigos internos y externos muy poderosos, pero sobre todo con debilidades extremas como una sola matriz productiva: el petróleo. Debían apuntar rápidamente a la diversificación productiva y a la industrialización. El otro problema es el asistencialismo. Solo se puede dar pescado mientras se enseña a pescar.

PASAR A LA OFENSIVA

Maduro tiene un problema doméstico, una guerra económica promovida desde Estados Unidos. Pero tampoco es el fin del mundo. Tiene una gran fortaleza: si antes había un Chávez, ahora hay millones. Con un poco de muñeca, se puede reorientar el camino sobre la marcha. En política, la mejor defensa es pasar a la ofensiva y Maduro lo sabe. En este momento tiene un frente externo muy intenso de orden político-económico; y Estados Unidos está tratando de abrir un frente político-militar por dentro. Por ahora Maduro tiene la garantía de los cuarteles pero eso no puede durar mucho tiempo.


(*) Escritor y periodista. Autor de “Ojos de Rocío y otros cuentos”, “Crónicas del socavón”, “Allin kawsay y el poder en el Perú”, “Apaga las velas” y “Por las tetas de Miriam”. Dirigente gremial en Perú. Escribe artículos con el seudónimo de Tankar Rau-Rau Amaru. (http://tankaramaru.blogspot.pe/)



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