Comandos “Chavín de Huantar”: ¿Héroes o Falsos héroes?


A propósito de un polémico y cuestionable acuerdo aprobado por el pleno del Congreso de la República.

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Escribe: Víctor Alvarado *

21/04/2017

El acuerdo del pleno del Congreso de la República que declara héroes a 148 oficiales y suboficiales del comando  militar “Chavín de Huantar”(de los cuales solo 142 fueron miembros natos del grupo) por su participación en el rescate de 71 rehenes de la ex residencia del embajador japonés, Morihisa Aoki, ejecutada el 22 de abril de 1997, luego de 146 días de cautiverio, colisiona con un profundo y extendido sentimiento popular que consideró innecesaria y nunca aprobó la muerte de 17 peruanos (14 insurrectos, un rehén y 2 militares).

Entonces, se tenía la esperanza de que el gobierno, que tenía el  mayor poder de fuego en relación  a los ocupantes de la residencia diplomática, impulsaría un  acuerdo que hubiera evitado el derramamiento de sangre entre peruanos. Y no solo no se produjo acuerdo alguno, sino lo que es peor culminó con la ocurrencia de otro capítulo más de ejecuciones extrajudiciales, que reiteraron la estrategia de la repudiable “guerra sucia” que el gobierno de la época priorizó para liquidar a los grupos alzados en armas.

 Los políticos que han promovido ese acuerdo  insisten en ocultar el contenido político de esa operación, que en lo interno buscaba réditos políticos  para asegurar una reelección presidencial, y en lo externo, aplicar lo que fue una constante a lo largo de la lucha antisubversiva: una política del departamento de estado norteamericano, que utilizó el conflicto interno para desaparecer las organizaciones populares, implantar un neoliberalismo desnacionalizador y atar la economía del país a la cadena de dependencia del poder imperial.

descarga (2)Lo que no se discute

Nadie discute el valor de los comandos peruanos que intervinieron en la Operación Chavín de Huántar, un valor demostrado desde siempre y reconocido por los ejércitos del mundo como entre los más calificados del planeta y como todo ejército debe literalmente cumplir órdenes, cualquiera sea el signo del gobierno que las imparta, y en este caso, porque era su deber, de soldados profesionales, las cumplieron eficientemente.

Y como sucede con todos los ejércitos del  mundo, luego del cumplimiento eficiente de una orden deben ser felicitados y hasta ascendidos, pero declararlos héroes por haber aniquilado a otros peruanos que llegaron hasta el holocausto por conseguir la liberación de sus dirigentes presos, es una desproporción.

Más aún, mientras duró la toma de la residencia, los llamados “tupacamaristas” nunca mataron ni dañaron a nadie y se les lanzó un poder de fuego hasta 100 veces superior al que ellos tenían, en base a la presunción de que la vida de los rehenes estaba peligro.

Verdad histórica

Ironía del destino, los que  pusieron en peligro sus vidas fueron los que lanzaron una operación demoledora, con el saldo de un rehén y dos valientes oficiales muertos. El rehén fallecido resultó ser el juez supremo, Carlos Giuisti Acuña, no por las balas de los autores de la toma de la residencia, sino por las de los liberadores. El juez, coincidentemente, era odiado por el ex asesor Vladimiro Montesinos, por oponerse a sus planes de manipulador del Poder Judicial, que se convirtió luego en cautivo del poder político reinante.

Hay que decirlo, porque callar no solo es cobardía, sino lo que es peor, una traición a la verdad histórica.

Los jefes y oficiales militares implicados en acciones militares a lo largo de esos dos decenios de años de lucha antisubsersiva, fueron embarcados en una repudiable “guerra sucia”, caracterizada entonces por la desaparición de poblaciones civiles y ejecuciones extrajudiciales,  tanto de rendidos en combate,  como de capturados vivos en redadas rurales y urbanas; y fueron más allá; azuzaron una guerra civil entre campesinos, con tal de vencer al “terrorismo”.

unnamed 101La troika

También corresponde hacer el señalamiento de que las acciones más repudiables fueron dirigidas por una troika militar compuesta por el ex ministro de Defensa, Víctor Malca, aún prófugo; el ex comandante general del Ejército, Nicolás Hermoza, el ex asesor Vladimiro Montesinos, ambos presos y en la cúpula de este vértice, el  expresidente Alberto Fujimori, también preso, al que los jefes militares le hicieron realidad su trance onírico de realizar el asalto a la residencia del embajador japonés a través de túneles.

Solo esta troika dirigente sabía, lo que los combatientes  militares ignoraban, de que se trataba de refundar una nueva política y una nueva economía neoliberal y la oportunidad la pintaban calva para ejecutar una guerra de cuarta generación; en la que las poblaciones civiles pasaron a formar del objetivo de exterminio de “terroristas”, porque supuestamente protegían a estos, y generaron en los “terroristas”  perseguidos una respuesta con el mismo método brutal.

descarga (3)Apotegma

Se trataba de desparecer cualquier posibilidad, de resurgimiento en el futuro, de ideas insurreccionales y revolucionarias; para lo cual no vacilaron en borrar del mapa a poblaciones enteras, en base al apotegma antisubversivo  (diseñado por el desaparecido general EP Luis Cisneros Vizquerra), de que si en 100 muertos solo hubiera un subversivo los cien estaban bien muertos, lo que explica casos como la matanza de Accomarca, en la que campesinos pobres, ancianos, mujeres y niños fueron quemados vivos, luego de ser ametrallados.

Sus responsables, luego de más de 30 años, han sido condenados a efectivas penas de cárcel por la justicia, incluido el jefe militar, verdadero director de la operación, el general EP, Wilfredo Mori Orzo, aún fugitivo de la justicia.

Esta consigna que caracterizó a la guerra antisubversiva explica la ocurrencia de la ejecución de tres “tupacamaristas” rendidos capturados vivos, durante la operación “Chavín de Huantar”, identificados como Eduardo Cruz Sánchez “Tito”, Víctor Peceros Pedraza y Herma Meléndez Cueva.

Rendidos y ejecutados

Los rendidos fueron vistos apresados vivos, para luego aparecer ultimados. Los testigos, por supuesto, han sido vilipendiados en todos los tonos, entre ellos uno de los 71 rehenes liberados, el  encargado de asuntos políticos de la Embajada del Japón, Hidetaka Ogura, quién vio vivos a “Tito” y a dos mujeres combatientes rendidos en manos de uniformados.

Otros testigos fueron el entonces director de la Dirección Nacional Contra el Terrorismo- Dincote, general PNP, Máximo Rivera, también otro de los 71 rehenes liberados;  y, los subalternos de la Policía Nacional, Raúl Robles Reynoso y Marcial Torres Arteaga, que declararon haber detenido a Eduardo Cruz Sánchez “Tito” cuando pretendía hacerse pasar como rehén y lo entregaron al comandante del Ejército, Jesús Zamudio Aliaga, que no formaba parte de los comandos que participaron en el rescate.

Los gallinazos

Zamudio jefaturaba un grupo de seis integrantes del ex Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), bautizado por la prensa de investigación como “Los Gallinazos”, que ingresaron a la residencia escenario del combate, enviados por el ex asesor  del SIN, Vladimiro Montesinos, para actuar como veedores de la operación y hacerse cargo de la parte “sucia”, por lo que se deduce que fueron los que se hicieron cargo de los emerretistas prisioneros y ejecutaron allí mismo.

Los seis “gallinazos”, increíblemente, fueron agregados después a los 142 legítimos comandos que participaron en la operación de rescate, hasta ascendidos y serían también, por lo tanto, beneficiarios de la declaratoria de “héroes”, acordado por el pleno legislativo.

Alternativa

Los políticos donadores de esta indebida declaratoria de “héroes”  harían bien en escuchar las opiniones de la ciudadanía. Le transmitimos el juicio del capitán EP (r) ingeniero Eloy Villacrez Riquelme: “Creo que se está haciendo demasiada propaganda por un acto que los soldados comandos estamos preparados para realizar en las circunstancias más difíciles, no solo  para  luchar contra un decena de subversivos, muchos de ellos sin experiencia de combate. Lo que nadie dice que los muertos de ambos lados eran peruanos y eso es algo que nos debe hacer reflexionar, porque ellos murieron con la esperanza de hacer un país mejor y no lo que ha resultado luego de estos 40 años de robo y saqueo a nuestro pueblo”.

El comandante y vicepresidente de la Asociación de Pilotos Peruanos, Luis Michaels Soderstrom, ha dicho: “No se puede ni se debe llamar héroe a quien cumple con su trabajo, ellos son y fueron mantenidos por el Estado peruano, desde su época de estudiantes, se les proporciono alimentación, vestimenta, alojamiento y estudios, luego al graduarse han tenido empleo  con  estabilidad laboral y ahora por hacer su trabajo, no es justo que se les declare héroes. También es cierto que ellos nunca recibieron educación cívica, ni su experiencia en la vida les dio la oportunidad de evaluar y discernir, solo los instruyeron en las órdenes se cumplen sin dudas ni murmuraciones”.

Por una lógica y moral elementales, no pueden ser “héroes” los que aniquilan prisioneros capturados vivos y lo que es peor, los 142 comandos que no tendrían responsabilidad en las ejecuciones extrajudiciales, mantienen un falso espíritu de cuerpo, porque ocultan la identidad de los autores de estos asesinatos, lo cual los convierte tácitamente en cómplices.

Los comandos “Chavín de Huántar” harían bien en renunciar al acuerdo del Congreso que los convierte en falsos “héroes”, una decisión que el pueblo lo recordará y los convertirá en héroes de la dignidad, que tanto escasea en la clase política de este país.


* Colaboración exclusiva para Punto de Vista y Propuesta.



Categorías:Actualidad, América Latina y el Caribe, Análisis, Historia

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