Estado Profundo es más que lo que se cree


donald_trumpEE.UU

Escribe: Manuel E. Yepe

12/05/2017

Hace algunos días escribí algo sobre el Estado Profundo (deep state) y ello movió a un buen amigo mío, el estadounidense nacido en Cuba Nelson P. Valdés, profesor de la Universidad de Nuevo México que ha estudiado mucho el tema, a enviarme un comentario que aquí reproduzco parcialmente para los lectores de POR ESTO!

El bipartidismo tradicional está en crisis. El partido demócrata tradicional dejó de existir desde la década de los 90. Los Clinton enterraron a aquel partido demócrata que estaba primordialmente basado en los sindicatos. Desde tiempos de Nixon, los sindicatos fueron perdiendo poder político y económico. Los Clinton aliaron el partido demócrata a un sector capitalista relacionado con la industrialización en el exterior (“run away capital”) y se convirtieron en instrumento de sus finanzas, seguros y bienes raíces.

Los republicanos respondían al gran capital industrial y a la explotación del petróleo en el oeste del país y en el exterior. A este sector se le llamaba los “cowboys” porque casi todo el petróleo explotado era de Luisiana, Texas y Arkansas o del exterior. En esos tiempos el país se estaba desindustrializando por efecto de una política exacta, clara, y bien pensada de los republicanos para quitarles a los demócratas su base social de trabajadores sindicalizados. Los demócratas estuvieron dispuestos a sacrificar la base social ya que pensaron que podían atraer a la mal llamada clase media urbana de profesionales que trabajaban por su cuenta (abogados, arquitectos, etc.). Ambos partidos tenían, por supuesto, una conexión directa con el complejo militar-industrial y la industria del armamento que aun mantienen. Esta es una industria diferente a la del automóvil, es una industria basada en contratos militares. Ambos partidos se aliaron a este sector.

Trump aparece en la palestra porque ambos partidos habían colapsado. El tea party es una manifestación de ese colapso y el desplome del partido demócrata es otra. Supuestamente, Obama, debía movilizar a sectores que forman parte de la llamada política de identidades o identity politics. Es decir, sectores que en lugar de organizarse a base de la representación de una clase social -algo que ninguno de los dos partidos desea hacer-, movilizan a la gente en base de sus mal definidas identidades (mujer, negro, gay, etc.)

Es este un fenómeno que se está dando en casi todo el mundo. La política basada en clase se ha deslizado hacia políticas definidas por la “identidad personal” que lleva hacia la construcción de líderes en base al personalismo, algo que, según Valdés, no funciona. Pero al mismo tiempo aparece una industrialización nueva, basada en las nuevas tecnologías de la mal llamada informatización de la sociedad, que es en sí la tecnología del control directo del Estado, que lo abarca todo y por eso es totalizante y totalitario, mientras que, para la población, se enfatiza en la individualización. En realidad se trata de una sociedad masificada y altamente controlada en todos sus aspectos, resume el profesor.

Por ejemplo, en casi todas las vías y en todos los semáforos hay en cada esquina entre 6 y 16 cámaras de televisión que filman y graban 24 horas al día, todos los días. Hay, no menos de 50 millones de cámaras de tráfico en todo el país, y todas están filmando 24 horas al día, guardando digitalmente todo lo registrado.

A lo anterior se une lo que la población le proporciona a las instituciones de la información sobre sí misma. Facebook recibe de 1.8 billones de personas información sobre sí mismas, de lo que se enteran y con quienes se conectan.

Ahora comenzamos una nueva etapa, la del Internet of Things o internet de las cosas. La mayor parte de las personas no tiene idea de lo que es y lo que implica, pero significa un control sobre prácticamente todas las actividades cotidianas de los seres humanos.

Incluso cuando un elector va a votar y piensa que lo está haciendo en secreto, el sistema está configurado electrónicamente de modo que el mecanismo revela por quien está votado en base al número del aparato que recibe la hoja que usted marcó, porque un escáner ya detectó lo que marcó el votante, lo procesó y concatenó.

Por cierto -hace notar el profesor Nelson P. Valdés-, ¡ninguno de los gigantes capitalistas del Internet y de la industria de hardware tiene sindicato! Los sindicatos se han opuesto a la revolución de las computadoras porque sabían que reemplazarían a los obreros. Esto lo han sabido Karl Marx y todos aquellos que han estudiado el tema. Hasta Platón escribió acerca de cómo en el espacio escultórico del Eutifrón las estatuas de Dédalos reemplazaban a los humanos.

El Estado Profundo existe pero hay que saber la profundidad a qué se encuentra, concluye el profesor Nelson P. Valdés.

Mayo 11 de 2017.

http://manuelyepe.wordpress.com/

http://www.alainet.org/es/articulo/185434



Categorías:Actualidad, Norteamérica, Partidos Políticos, Política

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