El incremento del crédito al consumo: ¿mecanismo compensatorio de los salarios?


banamexMéxico

Escribe: Tadeo Salabarría *          

07/06/2017

El año pasado, el periódico La Jornada publicó una serie de notas dónde se citaron datos del Instituto del Fondo Nacional para Consumo de los Trabajadores (INFONACOT), en los cuales se señalaba que la mitad de los créditos otorgados por dicha institución fueron dirigidos hacia el consumo de alimentos y otros bienes no durables.

Por su parte, datos del Banco de México (Banxico) muestran cómo, dentro de la cartera vigente de la banca múltiple, el crédito al consumo de bienes durables como porcentaje del crédito total disminuyó del 30% al 10% en los últimos 17 años. 

Es claro que una de las causas principales –si no es que la principal– de este fenómeno es el estancamiento en los salarios mínimos reales y salarios medios reales como tendencia en la disminución del poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores a lo largo de la fase neoliberal del capitalismo. 

   Es un hecho innegable que desde la instauración del neoliberalismo en México, a principio de los años ochenta,  el salario mínimo real ha disminuido a una tercera parte de su poder adquisitivo. Y si bien los salarios medios reales se han recuperado desde inicio del nuevo milenio, su capacidad de compra sigue siendo menor a la época pre-neoliberal. Pero ¿cómo podemos relacionar de manera más exhaustiva y menos demagógica al neoliberalismo con la disminución del poder adquisitivo de los trabajadores? La respuesta se encuentra en vincular la fase neoliberal con la rearticulación del capital a nivel mundial en favor del capital financiero y sus exigencias que tienen no sólo impacto en el ámbito económico, sino también en la esfera de lo político y social. 

   Uno de los estandartes del neoliberalismo es su ideología en favor de una menor participación del Estado en la vida económica. Ante esto cabe preguntarse ¿verdaderamente ha disminuido el papel del Estado en la economía? La respuesta depende del ángulo desde donde se mire. Se podría decir que sí considerando que dicho agente económico redujo su inversión en determinados sectores productivos a partir de la liquidación y privatización de empresas públicas, de las cuales algunas fueron creadas para promover la industrialización del país. Se podría también argumentar lo contrario, al considerar el papel que ha jugado el Estado en el plano político para la reforma de artículos constitucionales que tendieron a beneficiar a los grandes flujos de capitales extranjeros, y esto sin tomar en cuenta su activo papel en el rescate bancario de 1995. Más bien las funciones del Estado se han reconfigurado. 

   Pero, ¿cómo relacionar la caída en el salario mínimo real de alrededor del 70%, según datos de Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL), con el neoliberalismo? La respuesta no es unicausal. El Estado, al disminuir su participación en la generación de empleos redujo su injerencia en la modalidad de trabajo pero, además, se puede considerar que su menor inversión en sectores como salud o educación han tendido a menoscabar el salario indirecto de los trabajadores. Asimismo, se puede argumentar que las exigencias del capital internacional para invertir en el país han propiciado la flexibilización y precarización en el mercado laboral. La respuesta más satisfactoria sería aquella que logre articular la modalidad de reproducción actual del capitalismo mexicano tomando en cuenta los factores económicos, políticos y sociales. 

   El incremento en la demanda de créditos para el consumo de alimentos y bienes no durables se debe a la disminución del salario directo e indirecto que la propia rearticulación del capitalismo ha generado, esto es, del propio modelo de crecimiento. Pero, el nuevo elemento a destacar aquí es que el crédito al consumo se está convirtiendo no sólo en un mecanismo compensatorio del salario, sino además, ésta deuda que contraen los trabajadores para mantener su consumo inmediato estaría disminuyendo su salario futuro e incrementando su dependencia al sector financiero.


Tadeo Salabarría:  Estudiante del doctorado en el Programa de Posgrado en Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, y profesor en la Facultad de Economía de la misma. 

http://www.alainet.org/es/articulo/186000



Categorías:Actualidad, América Latina y el Caribe, Análisis, Neoliberalismo, Pobreza, Sistema bancario, Sociedad, Trabajadores

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