Diez patologías y un síndrome de la economía peruana, a 25 años de la implantación del modelo neoliberal


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Escribe: Roberto Machado

06/06/2017

Diez son las principales patologías generadas por el modelo económico neoliberal en el Perú:

  1. El modelo primario exportador: El 70-75% de nuestras exportaciones son tradicionales, y el 55% son mineras. La locomotora del crecimiento neoliberal es la minería, pero no genera empleo. El PBI per cápita real se mueve al ritmo de los precios de la exportación. Menos de dos de cada 100 trabajadores ocupados están en la minería, y de cada tres trabajadores mineros, sólo uno está en planilla.
  2. La escasa generación de empleo productivo, incluso cuando hay alto crecimiento: Pese a haber registrado la segunda mayor tasa de crecimiento de América Latina entre 2000 y 2016 (después de Panamá), el Perú registra la segunda mayor proporción de trabajadores urbanos en empleos de baja productividad (después de Bolivia): tres de cada cinco. Estas ocupaciones se definen como empleos en microempresas de 2 a 5 trabajadores, trabajadores auto-empleados sin calificación profesional o técnica, trabajadores familiares no remunerados (TFNR), y empleo doméstico.
  3. Las grandes brechas de productividad entre distintos sectores, empresas de distinto tamaño, y regiones geográficas: Una trabajadora ocupada en la minería produce 10 veces más que un trabajador ocupado en la agricultura[1]. Una trabajadora de gran empresa (más de 100 trabajadores) produce 15 veces más que un trabajador de microempresa (2 a 10 trabajadores), auto-empleados, TFNR y empleo doméstico[2]. Una trabajadora de Ica, Lima o Tacna produce más del triple que un trabajador de Puno, Huánuco o Apurímac.
  4. La bipolaridad de la gran empresa – microempresa (y auto-empleo): Menos del 3% de las empresas son pequeñas o medianas (11 a 50 y 51 a 100 trabajadores, respectivamente), menos de la tercera parte que en Chile (9%). Cerca de la mitad de trabajadores son auto-empleados sin calificación profesional o técnica, incluyendo TFNR. El Censo Agropecuario 2012 revela el surgimiento del neolatifundio y el retorno a la bipolaridad minifundio-latifundio en el agro nacional.
  5. La aguda informalidad laboral: Más del 70% de los trabajadores ocupados a nivel nacional son informales.
  6. Persistencia de la desigualdad: En 20 años la distribución del ingreso no ha mejorado nada. Según cifras del Banco Mundial, la concentración del ingreso (medida por coeficiente de Gini) en 2014 era similar a la de 1994.
  7. La insuficiente recaudación tributaria: La presión tributaria está por debajo del promedio de Sudamérica. Según cifras del BID, en 2012-2013, antes del inicio de la desaceleración económica, la recaudación en el país estuvo en torno al 16% del PBI (hoy está en 14%), frente al 20% en el subcontinente.
  8. El rezago en el gasto público en la educación y la salud: En 2012-2013 el gasto público en educación alcanzó 2,9% del PBI en el Perú, frente al 4,6% observado en América Latina. Asimismo, el gasto público en salud en el país fue de 2,4% del PBI, frente al 4% de la región. En ambos casos, el gasto público en nuestro país (como porcentaje del PBI) representó apenas el 60% del equivalente regional.
  9. Daños al ambiente: Según el Índice de Protección Ambiental de la Universidad de Yale, en 2016 ocupábamos el séptimo lugar entre los diez países sudamericanos, y el quinto puesto entre los ocho países de ingresos medios de América Latina.
  10. Persistencia de la pobreza: En 2013-2015, uno de cada cuatro personas se encontraba en condición de pobreza monetaria en el país. Si se toma en cuenta la población vulnerable, esta cifra podría duplicarse.

Las patologías generadas por el modelo económico neoliberal han constituido un círculo vicioso: baja productividad, bajos ingresos, pobreza y vulnerabilidad, microempresa, auto-empleo e informalidad.

Esta dinámica perversa, que podríamos llamar el “síndrome de precariedad laboral”, mantiene atrapados a siete de cada diez trabajadores del país, y constituye la principal traba para el bienestar de las personas. Por eso se requiere cambiar el modelo económico implantado en el país a inicios de los años 1990.

Notas

[1] Ver J. Távara, E. González de Olarte, y J. M. del Pozo (2014). “Heterogeneidad estructural y articulación productiva en el Perú: evolución y estrategias”. En R. Infante y J. Chacaltana, eds., Hacia un desarrollo inclusivo. El caso del Perú. Santiago: CEPAL y OIT.

[2] Ver J, Chacaltana (2008). “Una evaluación del régimen laboral especial para la microempresa en el Perú, al cuarto año de vigencia”. Documento de Trabajo OIT. Lima: no publicado.


Gran Angular: http://elgranangular.com/

http://www.alainet.org/es/articulo/185975



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