Hace 515 años los Reyes Católicos inauguraron la censura para los libros


descarga. reyes catolicos

Escribe:  Fernando Del Corro            

10/07/2017

Mediante la normativa “De las ciencias, artes y oficios”, en su apartado “De los libros y sus impresiones, licencias y otros requisitos para su introducción y curso”, hace 515 años, el 8 de julio de 1502, los llamados “Reyes Católicos”, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, introdujeron el sistema de censura como control ideológico en lo que iba a ser España.

La pragmática firmada por ambos en Toledo estableció las “Diligencias que deben preceder a la impresión y venta de libros del reino, y para el curso de los extranjeros”.

Al respecto se precisó que “ningún librero ni impresor de moldes, ni mercaderes, ni factor de los susodichos, no sea osado de hacer imprimir de molde de aquí en adelante por vía directa ni indirecta ningún libro de ninguna Facultad o lectura, obra que sea pequeña o grande, en latín ni en romance, sin que primeramente tenga para ello nuestra licencia y especial mandado”.

Como responsables para habilitar la impresión o importación de libros y su distribución fueron designados altos jerarcas de la Iglesia Católica, los arzobispos de Toledo, Sevilla y Granada y los obispos de Burgos y Salamanca quienes podían dar su aprobación o rechazo per se o a través de personas especialmente designadas por ellos.

Para el caso de que hubiese quienes violentasen la normativa se estableció que los libros deberían ser quemados con el agregado de que al responsable le caería la prohibición a perpetuidad de dedicarse a esa tarea correspondiéndole, además, pagar una multa equivalente al valor del material secuestrado e incinerado, la cual debía ser dividida en tres partes iguales a distribuir entre quién denunciara vendedor de la obra no autorizada, el juez que interviniese en el caso y el tesoro real.

A los responsables de las autorizaciones de impresión o importación y venta se les indicó que tuviesen en cuenta la temática, que no fueran apócrifas ni supersticiosas, reprobables, vanas y sin provecho y que una vez impresa o importada la obra debieran hacerse de un ejemplar cuyo control tendría que quedar a cargo de un especialista cuyos emolumentos fueran abonados por el librero.

La pragmática se encuadró en el proceso de unificación nacional de los países europeos que dejando atrás el feudalismo pasaban a ser gobernados por monarcas autoritarios como fueron claves para ello Isabel I, como reina de Castilla, y Fernando V, como rey de Aragón quiénes terminaron con el reino moro de Granada y expulsaron a los judíos de España en 1492, el mismo año de la llegada del genovés Cristóbal Colón al Caribe mientras que los musulmanes recién fueron formalmente expulsado por el rey Felipe III en 1609 aunque de hecho desde el 14 de febrero de 1502 habían sido obligados a convertirse al cristianismo o a abandonar el país.

La preocupación por unificar la luego España, más allá de que ésta se mantuvo separada en los mencionados reinos de Aragón y Castilla hasta el fallecimiento de Fernando V en 1516, se fue dando en los avances contra el poder de los señores feudales y en otras cuestiones como la unificación religiosa mediante la expulsión de los judíos que no aceptaron convertirse al cristianismo, los que desde entonces son conocidos como sefaradíes, dado que Sefarad, en hebreo, era la denominación de origen bíblico dada a la actual España cuyo nombre actual deviene del fenicio Spal que diera lugar a la antigua denominación de Sevilla como Hispalis bajo los romanos (ciudad sobre palos) o bien, lo más probable, también del fenicio spn que devenido en Hispania significa la “costa de las liebres”.

La creación, en 1480, del Tribunal de la Santa Inquisición fue un paso clave hacia la unificación española a través de la religión, previa a la política, mientras se producía una expansión colonial hacia el Magreb, Italia y América, todo ello acompañado por una fuerte burocratización del estado y la justicia y la creación de un ejército profesional.

Así, la decisión de unificar el territorio hizo que la pragmática del 8 de julio de 1502 de censura previa fuese basada en la decisión de impedir la difusión de nuevas ideas lo que se había visto facilitado por la aparición de la imprenta en Alemania a mediados del Siglo XV que permitió la publicación masiva de textos que, hasta entonces, tenían una circulación muy limitada y que no siempre eran afines con las intenciones de Fernando e Isabel.

Así, en 1615, al presentar Miguel de Cervantes y Saavedra la segunda parte de su gran obra “El Quijote”, debió aceptar que la censura lo obligase a borrar alguna parte del texto.


  • Fernando Del Corro es periodista, historiador, docente en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.

http://www.alainet.org/es/articulo/186691

 



Categorías:Actualidad, América Latina y el Caribe, Análisis, Censura, Historia, Libros

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