La libertad de expresión y el sistema que nos gobierna


marco a gandasegui hijoEscribe: Marco A. Gandásegui, hijo (*)  

Nuevamente el gobierno de EEUU tiene al borde del precipicio los diarios panameños La Estrella de Panamá y El Siglo. Actuando de manera unilateral, por encima de las leyes nacionales y el orden jurídico internacional, el gobierno norteamericano se abroga el derecho de prohibir a sus ciudadanos a efectuar transacciones comerciales con ciertas empresas panameñas. Los dos periódicos mencionados son propiedad de una sociedad cuyo accionista principal es el empresario de la Zona Libre de Colón, Abdul Waked.

El caso surgió a mediados de 2016 cuando la justicia norteamericana procedió a acusar a un sobrino de Waked de realizar transacciones ilícitas. Esta persona fue arrestada y su caso se está procesando. Mientras tanto, Abdul Waked fue declarado sospechoso e incluido en una lista de personas non gratas para EEUU. La ‘Lista Clinton’, creada en la década de 1990, sirve para identificar a todas las personas naturales o jurídicas con las cuales EEUU no quiere tener relaciones comerciales. ¿Es su derecho? Obviamente, nadie tiene derecho para obligar a terceros a limitar sus relaciones con otros. EEUU no es la excepción. Sin embargo, EEUU tiene la fuerza para imponer una medida totalmente a-jurídica sobre otros.

En Panamá la opinión pública se ha volcado a favor del empresario Waked y en contra de EEUU y su embajador. Es un caso excepcional en la medida en que el pueblo panameño nunca ha sido proclive a inclinarse a favor de los empresarios como clase. Estos últimos no son muy bien vistos ya que tradicionalmente lucran con los bienes de la nación y se colocan a menudo por encima de la ley. Además, son quienes siempre están en posiciones de gobernantes asociados con el control y la represión de las protestas populares.

Ha habido casos similares en la historia panameña en que empresarios se convierten en ‘héroes’ populares. Otros empresarios han intentado levantarse como ‘héroes’ nacionales. Aún hoy, el presidente Roberto Chiari (1960-1964), dueño del emporio azucarero Ofelina y de La Estrella Azul, es venerado por algunos sectores sociales que recuerdan que rompió relaciones diplomáticas con EEUU por la agresión de ese país contra la juventud el 9 de enero de 1964. Otros anti-héroes son Pancho Arias y Tito Arias (sin relación familiar con el anterior), para mencionar sólo dos.

Waked quizás no llena esas dimensiones – que tiene ribetes políticos – y probablemente no será recordado por su posición frente a los atropellos de fuerzas extranjeras. Waked se vió obligado a vender todas sus propiedades, pero se paró firme con los diarios de la capital panameña. Dijo que no vendería La Estrella de Panamá y El Siglo. Sucumbiría junto con los dos rotativos. Sus amigos han señalado que realizó todo lo posible acercándose a los agentes norteamericanos para conversar y buscar la solución del problema.

En Panamá un comunicado inusual suscrito en un principio por 50 representantes de diferentes sectores del país, refleja en parte el apoyo a la causa de los periódicos atacados por EEUU. El comunicado es corto y contundente: Primero señala que la medida norteamericana va en contra de la libertad de prensa y también de la libertad de expresión. Sobre el particular hay que señalar que tanto uno como el otro siempre han sido coartadas por los grandes intereses.

Los firmantes del comunicado concluyen que “con la subsistencia de los referidos diarios, EEUU no pierde. En cambio, Panamá pierde mucho con su desaparición”. Los intereses de EEUU son claros. No han variado mucho desde que comenzó a cotizar las riquezas de la región hace más de 150 años. En cambio, en Panamá la lucha de La Estrella de Panamá no sólo tiene que enfrentar a los intereses de EEUU, también tiene que tener en cuenta lo que significa la pérdida de un vocero independiente.

Si Waked sale del escenario al frente de la empresa editora, ¿quién o quiénes lo reemplazarán?

La libertad de expresión se mide en el marco de la correlación de fuerzas que caracteriza un país o también globalmente. Quien habla más alto define los parámetros de la libertad de expresión dentro del sistema. Los que están fuera del sistema no cuentan y por lo tanto su expresión no tiene valor. En el caso de Panamá, EEUU lo considera parcialmente fuera del sistema. Puede intervenir en su vida política y económica cuando lo considere necesario. Igualmente, define que es la libertad de expresión de acuerdo con sus intereses. 

20 de julio de 2017.

(*) Profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del CELA



Categorías:Actualidad, América Latina y el Caribe, Análisis, Antidemocracia, Colonialismo, Imperialismo

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