En qué momento de su lucha está Venezuela


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Escribe: Manuel E. Yepe  

18/07/2017

El domingo 16 de julio fue un día de mucho sabor a elecciones en Caracas, como seguramente lo será también el domingo 23 y ni que decir el domingo 30 de julio. En esta última fecha serán las elecciones de los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente convocada por el Presidente Nicolás Maduro. En los dos domingos anteriores se efectuarán simulacros promovidos por el Colegio Nacional Electoral (CNE) en los centros electorales que son parte de los actos preparatorios del gran evento electivo. A juzgar por el vivo movimiento de electores en todos los centros electorales es de presumir que habrá una convocatoria masiva para la Constituyente.

La oposición, por su parte, llamó a un plebiscito para el mismo primer domingo 16 de julio, solo que éste es ilegal porque no cuenta con el aval del CNE, único organismo autorizado para la realización de cualquier proceso electoral en el país. Tiene carácter subversivo, fue diseñado para impedir el proceso electoral de la Constituyente. Ni en la Constitución Nacional, ni en alguna otra ley venezolana figura del plebiscito como método de consulta popular.

Pero, ¿en qué momento está la lucha por consolidar el proceso revolucionario bolivariano iniciado por Hugo Chávez en aras de la plena asunción por el pueblo venezolano de la soberanía sobre las riquezas naturales, la historia y el futuro de esa nación caribeña y suramericana?

La Dirección Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora (CRBZ) del Partido Socialista en un comunicado hecho público el día 3 del mes de julio en curso valora que el conflicto en Venezuela se encuentra en un nuevo nivel, no por voluntad de la revolución, sino porque así lo impuso el plan de Golpe de Estado en marcha luego de dos meses de infructuosos intentos.

La estrategia es trazada por el Departamento de Estado de EEUU, el Comando Sur del Departamento de Defensa de EEUU con sede en Miami y la derecha económica y política venezolana. Hasta la fecha se ha observado el despliegue de diferentes armas golpistas: la comunicacional, la psicológica, la internacional, la económica, la institucional, y la violencia. Han ensayado y avanzado cada una de ellas, como parte de la guerra de cuarta generación, que combina las distintas formas bélicas. Su mayor debilidad ha sido siempre la falta de apoyo popular.

Es en el ámbito institucional en el que más trabajan y golpean hoy, apostando a eventuales fracturas en el bloque chavista.

Dada su escasez de apoyo popular, la derecha ha optado por poner en práctica varias tácticas a la vez. Una consiste en presionar sobre la economía para alzar los precios, desabastecer y atacar puntos de abastecimiento y transporte de alimentos a fin de profundizar las dificultades económicas de la gente humilde para empujarla al saqueo. Otra se basa en desplegar grupos de choque para asediar ciudades enteras durante varios días, dejando tras de sí una estela de muertes, destrozos, saqueos, incendios, terror y otras imágenes que golpean el tejido social, denuncia la CRBZ.

Lo radical de la guerra que plantea la derecha se explica por la desesperación estadounidense y el carácter clasista del conflicto. Buscan con desespero recuperar el control político y lapidar el proyecto histórico que es la revolución bolivariana.

“Ante este escenario, es imprescindible mantener la unidad del chavismo, defender la revolución no solamente desde el Estado, sino también desde el protagonismo popular, involucrando gente en la protección organizada de las instituciones, los territorios, los hospitales, centros de alimentos. Lograr que médicos, trabajadores, comuneros y vecinos, cuiden sus espacios para que la derecha no destruya lo construido por el pueblo en ejercicio de la democracia participativa y salvaguardar sus conquistas de tantos años”.

El otro gran propósito del chavismo es llegar al 30 de julio habiendo puesto en marcha un proceso de participación y debate alrededor de la Asamblea Nacional Constituyente. “Debemos activar asambleas en los territorios, recrear la política desde las bases, escuchar las críticas, construir espacios de intercambio que no sean solamente para aplaudir dirigentes y repetir lo mismo. Ese ejercicio nos permitirá convocar al voto a las mayorías el 30 de julio y tener mejores condiciones para enfrentar los siguientes pasos”.

El chavismo se propone aportar urgentes respuestas a las demandas materiales de la gente: gas, estabilización de precios, abastecimiento, fármacos. Y no hacerlo desde una óptica electoral, sino desde la imperiosa necesidad de responder a necesidades que se multiplican en los territorios y que son caldo de cultivo para el descontento, la abstención y la despolitización.

“Estamos en un mes decisivo –reconocen los chavistas- la derecha, por designio de Estados Unidos, hará todo lo posible para intentar su asalto final. La revolución tiene fuerzas para resistir y seguir avanzando. Es necesario utilizar todas esas fuerzas, en particular la del protagonismo de la gente”.

Publicado originalmente en el diario POR ESTO! de Mérida, México.

Blog del autor: http://manuelyepe.wordpress.com/



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