Ecuador.  Gana la Revolución Ciudadana, pero gobierna la derecha


Rafael Correa

Patas Azules

17/08/2017

Algo extraño está pasando en el Ecuador. El 3 de abril ganó el candidato de la Revolución Ciudadana: Lenin Moreno, candidato en binomio con el vicepresidente, Jorge Glas.

Lenin Moreno, fue vicepresidente de Correa del 2007 al 2013 y Jorge Glas del 2013 al 2017. Moreno y Glas toman posesión del cargo, de acuerdo con el protocolo institucional, el 24 de mayo, pero en estos tres primeros meses, el Presidente tiene un comportamiento más afín con Macri y Temer (respectivamente, el presidente electo en alternativa a la posición peronista-kirchnerista en Argentina y el presidente-interino resultado del golpe suave en Brasil) que con su propio vice. Moreno, además de destituir Jorge Glas de sus funciones como vicepresidente, al igual que sus homólogos argentino y brasileño, trabaja incesantemente para destruir la imagen de su predecesor, acusa su gobierno (a veces más directamente, a veces menos) de totalitarismo, corrupción, malversación de recursos públicos, e, ineficiencia.

Correa, por su parte, después de haber impulsado a la campaña presidencial para el binomio Moreno-Glas y haber gestionado la transición hasta mayo, ha sido consecuente con sus declaraciones de hace cuatro años, al momento de aceptar la candidatura para el segundo mandato: se ha trasladado a Bélgica donde desea dedicarse a la investigación (si posible retirarse de la política activa), disfrutar de la familia y tal vez volver a ser profesor.

Detenerse para pensar, descansar y posiblemente teorizar un poco o volver a la academia, es una necesidad común de muchos de los altos funcionarios del gobierno de la Revolución Ciudadana: fueron diez años frenéticos, con agotantes compromisos de trabajo, sin horarios, tiempo libre, vacaciones, fines de semanas, donde la consigna era “extraordinariamente bien y extraordinariamente rápido”. Si este ha sido un comportamiento generalizado para la mayoría de los ministros, viceministros, subsecretarios, asesores, directores, funcionarios simples, etc., tanto que durante la Revolución Ciudadana trabajar por el gobierno no quería decir tener un trabajo tranquilo para el Estado, más bien quería decir sentir sobre sí la responsabilidad de una proyecto histórico para el país, y, Correa siempre ha sido el ejemplo y la inspiración: el primero en entrar en Carondelet, el último en salir y con un maletín de trabajo para despachar en casa. Cuando no era ocupado en los numerosos viajes de trabajo a lo largo del país y del mundo.

En su pequeño ático en Bruselas, que utiliza como oficina, Correa, sin embargo, no tiene paz. Hoy, no usa camisas con bordados de estilo indígena, este también una importante ocasión de promoción de las diferentes culturas y tradiciones propias de ese pequeño país, -sería fuera de lugar! Sería como continuar a llevar el uniforme de Presidente!- usa camisas de cuadros a la moda, pantalones vaqueros y cazadora. Pero el espíritu no cambia, está presente en las redes sociales para refutar los ataques contra su gobierno, y su persona, decide realizar enlaces ciudadanos a través de Facebook para explicar su posición, y, contra-informar respecto de las declaraciones e intenciones de política económica (aparentemente de impronta neoliberal) de Lenin Moreno. También fundó un centro de estudios políticos, que serviría para hacer teoría, para formar cuadros dirigentes, tal vez, pero probablemente servirá para defender su verdad.

Hoy en el gobierno parece haber dos posiciones: la primera, aquella de Lenin Moreno, completamente encaminado hacia el descrédito de Rafael Correa y su administración, la segunda aquella de Gabriela Rivadeneira y Ricardo Patiño actual Presidente y el Vicepresidente de Alianza País (Patiño también es Consejero de Gobierno) que tratan de mediar y fungir como enlace entre los dos líderes históricos. Patiño parece también ocupado en intentar moldear las declaraciones de Moreno, sobre todo cuando el ataque al Gobierno anterior o a Correa se hace demasiado fuerte (ya muchas veces en menos de tres meses) o la mentira asume proporciones intolerables, como en el caso de la deuda pública y de las inminentes políticas de austeridad. Moreno anuncia públicamente que en septiembre llegarán las medidas de austeridad, culpando a la mala gestión del gobierno anterior: demasiada inversión, exceso de gastos en infraestructura, demasiado gasto social, en fin, demasiado despilfarro (como si la inversión para la calidad de vida de las personas sea despilfarro) … y, por ende, demasiadas deudas a pagar. Por lo tanto, será la Revolución Ciudadana a reintroducir políticas de austeridad y –según se deduce de las palabras de Moreno- será toda culpa de Correa!

Así le toca al economista Ricardo Patiño ir a la televisión, encima a Tele Amazonas! –una de los mayores opositores del gobierno de la Revolución Ciudadana, de Correa (y del mismo Patiño)- para explicar los números presentados por Moreno: se estaba sumando “peras” con “manzanas” llegando a niveles de deuda pública que no existen, Ecuador es uno de los países menos endeudado de América Latina, y, sobre todo se iba a desprestigiar una de las más apreciadas políticas del gobierno de Correa, y, de la misma gestión de Patiño: el manejo y la renegociación de la deuda pública. Estudiada y admirada en todo el mundo.

Este llamado a la unidad podría ser tan sabio como estúpido. Por un lado podría ser la manera para evitar que el Presidente elegido por Alianza País esté totalmente alineado con la derecha, de esta forma tal vez se va a defender algunos de los logros de la Revolución Ciudadana desde el interior, como pensaban hacer algunas socialdemocracias europeos, o, tal vez podría cambiar el destino del propio gobierno y evitar la deriva neoliberal. Pero, la verdad es que si no logra cambiar el destino del país, en los próximos meses, se transformaría en una ruleta rusa, y como pasó a las socialdemocracias occidentales, en el tiempo de cuatro años podría perderse todo, hasta el último vagido de socialismo.

En un momento como este, tener los partidarios de Revolución Ciudadana divididos entre los que, al igual que Correa, se manifiestan abiertamente en contra de la gestión de Moreno, y los que están dentro del gobierno, tratando de defender el proceso desde el interior (pero los que están fuera de los edificios no lo saben, no están seguros!) podría exacerbar todavía más las diferencias dentro de un movimiento político, que en diez años, no ha sido capaz –traiciones a parte- de crear una clase dirigente capaz de tomar el relevo de Correa y su equipo. Y si la unidad no se alcanza cuando estás, evidentemente, a la oposición, podrían pasar décadas antes de que regrese un leader como Correa capaz de tenerlos todos unidos de vuelta.


Traducción del artículo publicado en el portal italiano L’ Antidiplomatico

http://www.lantidiplomatico.it/dettnews-ecuador_ha_vinto_la_revolucion_c…

http://www.alainet.org/es/articulo/187484



Categorías:Actualidad, América Latina y el Caribe, Análisis, Política

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