Una cosa es la atención a la emergencia, otra muy diferente es la reconstrucción


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Perú

Escribe: Omar Rosel

16/08/2017

Los balances de la reconstrucción tras el terremoto de Ica, Pisco y Chincha en 2007 que no son los más alentadores. Las acciones pendientes y los procesos truncos grafican la ineficacia de la intervención estatal. La situación es preocupante porque ya corre el reloj para la tarea de reconstrucción de las regiones del norte que fueron afectadas por el Niño costero y al parecer una mala lectura de las lecciones de aquel proceso podrían dirigirnos a un nuevo fracaso. Al respecto, Noticias SER conversó con Gustavo Riofrío, sociólogo, urbanista y consultor de DESCO.

A 10 años del terremoto de sur ¿qué lecciones aprendimos como país en la gestión de riesgos y desastres y, la reconstrucción?

Creo que la única lección que hemos asimilado es que los desastres ocurren y que son más frecuentes de lo que pensábamos. En cualquier momento habrá un desastre, esa es la lección.

¿Qué similitudes o diferencias hay entre la reconstrucción del sur en el gobierno de García y la del norte luego del Niño Costero?

Hay puntos de conexión. El primero es que se encarga a una organización la reconstrucción, en 2007 fue el FORSUR y ahora es la Autoridad de la Reconstrucción con Cambios. Acabo de ver una evaluación de las acciones de FORSUR en la que no se evalúa un tema clave: la pésima relación que tuvo FORSUR con las autoridades locales. La lección que de ello extrajo un sector es que no hay que relacionarse con las autoridades locales y regionales, como si la política y las decisiones políticas se dieran sólo con alcaldes y presidentes regionales y no como si se tomaran desde muy arriba, que es lo que ocurre en la realidad. Por ejemplo, ahora la decisión política, no técnica, es que todo debe hacerse mediante Asociación Público-Privado (APP). Eso no se decide localmente. Así, la relación con las regiones ya no va a ser de igual a igual, con las regiones se conversará, se coordinara, pero no más allá de eso y eso no es una gestión participativa o compartida.

¿Es necesaria alguna instancia que dirija o coordine la reconstrucción?

Sin duda se necesita una autoridad, porque se requiere establecer necesidades y reglas,  y alguien las tiene que aprobar a distintos niveles. Eso de que tú haces una parte y yo otra parte y, cada semana nos reunimos para coordinar es la receta del fracaso. Una empresa no tiene dos gerentes de producción. Es cierto que se necesita la conducción del proceso. Ya nos dimos cuenta que en nuestro país los desastres ocurren, lo que no hemos aprendido es cómo se organiza de manera adecuada el proceso de reconstrucción. Una cosa es la atención a la emergencia, otra muy diferente es la reconstrucción. En el norte, a mí me gustó la presencia del gobierno, donde el gabinete se convirtió en un gabinete de campo, los ministros iban y venían y coordinaban entre ellos. Eso está muy bien para la emergencia, pero la reconstrucción es una cosa distinta. Se ha aprendido tan poco que recién esta semana o la semana pasada se ha resuelto un problema que se sabía de antemano: la gente no tiene los papeles en regla, no tienen las casas inscritas debidamente. Eso ocurre no sólo en la zona periférica, sino en el centro mismo de la ciudad de Piura, como ocurría y ocurre también en el centro de Pisco o Chincha. Ello ha obligado a decir ahora que debe encontrarse un modo de dar ayuda sin tener un título de propiedad a la mano a los damnificados. Eso es algo que ya debería saberse.

Los elementos que menciona ¿explican que no se haya culminado la reconstrucción de las regiones del sur afectadas por el terremoto de 2007?

Claro que sí. Son las mismas razones por las que lo que se está haciendo hoy tampoco tendrá resultados efectivos. En el sur no se reconstruyó el tejido económico local, eso se reconstruyó por su cuenta. Lo que hubo fue una “auto-reconstrucción”, al margen de las instancias gubernamentales, al amparo del goteo del Estado. No hubo intención de desarrollo, sólo hubo una intención de recuperar el PBI.

¿Por qué cree que la reconstrucción no se trabaja en el marco de un ejercicio de ciudadanía, de participación local y de involucramiento de la comunidad?

Lo que hay que reconstruir no es la miseria, ni la precariedad, ni la informalidad, y ninguna de las recetas de reconstrucción que estamos viendo lo asumen de esta manera. El señor De la Flor no tiene idea de cómo formalizar lo informal y como dinamizar el tejido económico local o cómo se le da fuerza a la pequeña industria o a la pequeña producción. Se cae en lo mismo que sucedió en el sur, menos de 15 días después del terremoto ya se había repuesto o reconstruído todo lo que generaba o contribuía al PBI, pero el tejido económico local no se reconstruyó. Es la idea del chorreo, del goteo. Se hace una carretera, una pista y uno de los cinco miembros de una familia ganará un sueldo y entonces podrá vivir mejor, pero la casa que se cayó, la máquina que se me malogró, la moledora que ya no funciona, eso es otra historia. Miremos cómo le daremos crédito. Cuando yo hablo de lo local y lo regional, es porque yo creo que la ciudadanía y sus autoridades tienen que participar, porque no hay otra forma de dinamizar la economía local. Eso no lo dinamizan desde Lima, ni tampoco ocurre de manera automática.

A partir de los desastres que hemos vivido ¿Cuánto hemos avanzado en la ocupación más ordenada del territorio, tomando en cuenta riesgos y desastres?

Ahora se tiene más claro el tema del riesgo y de la ocupación inadecuada del territorio y la salida la saben todos. Tenemos que trabajar en planes y en ocupación del suelo. Por la prisa de la reconstrucción se trabaja a ojo de buen cubero, se ve dónde se puede reconstruir o dónde se hacen nuevos centros poblados. Lo mínimo que se debería hacer es un esquema director para tener una idea de plan, sin eso no hay una propuesta seria para hacer planes de uso de suelo, que es algo que debe marchar paralelo a la reconstrucción. Se ha aprendido el discurso de que se necesitan planes, pero ese discurso… es un simple floro. A mí me han dicho que el Zar de la reconstrucción ha señalado –se lo he escuchado al propio Ministro– que no hay mucho tiempo para hacer planes. En segundo lugar, a mí me irrita cuando se habla de la ocupación del espacio inadecuado y se les echa la culpa a las familias de bajos ingresos. Sabemos que esto sucede simplemente porque no le dieron el mejor suelo a las familias de bajos ingresos y las obligaron a vivir en el cauce. Y las familias de altos ingresos o urbanizaciones también han usado mal el espacio: el mejor ejemplo lo tenemos en Lima en Huachipa con el desborde del río Huaycoloro.

Considerando los antecedentes del terremoto de 2007 lo más probable es que la reconstrucción del Norte terminé casi igual.

Yo creo que hay diferencias. Una lección que aprendió el gobierno es que no vamos a prometer a la gente que le vamos a solucionar su problema. No hay que olvidar que cuando hubo el terremoto se le dijo que por cada casa que se cae había un bono. Y por supuesto que no dieron los bonos. Pero esta vez en Piura a los que se le cayó la casa no les han ofrecido ningún bono, sino “dar una ayuda”. Se ha señalado como derecho  un subsidio de emergencia que podría ser 2000 soles y no 6000 cómo fue en la otra historia. Entonces ya aprendieron la lección: no hagamos promesas, solo reconstruyamos lo que se puede. Esa es mi lectura.


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Categorías:Actualidad, América Latina y el Caribe, Análisis, Reconstrucción, Terremoto

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